Los flujos hacia instrumentos de deuda y la evolución reciente de las tasas muestran que los inversionistas, más que anticipar un cambio de ciclo, se están posicionando de forma defensiva ante un entorno de desaceleración económica, inflación persistente y elevada incertidumbre global, de acuerdo con analistas.
De acuerdo con datos de etf.com, los inversionistas inyectaron en marzo 40,100 millones de dólares en fondos cotizados en bolsa (ETFs) que replican la deuda soberana en Estados Unidos. Esto representa uno de los mayores flujos hacia renta fija en lo que va del año.
El movimiento ocurrió en el entorno de alta volatilidad producto de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente que interrumpieron el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, impulsaron los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y reavivaron temores inflacionarios a pesar de un contexto de menor dinamismo económico global.
Para los expertos, este mayor flujo de capitales hacia deuda soberana estadounidense responde a una búsqueda de calidad y liquidez, más que a una señal clara de cambio en el ciclo monetario.
“Los flujos hacia ETFs de Treasuries reflejan una postura principalmente defensiva, concentrada en duración corta y media”, dijo Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones en Skandia México, en entrevista. “Más que anticipar recortes agresivos, los inversionistas buscan estabilidad y liquidez”.
En la misma línea, Yazmín Matus, subdirectora de mercados de deuda en Valmex Casa de Bolsa, señaló que los flujos tienen un componente mixto. “Hay una búsqueda de calidad y liquidez con opcionalidad ante un eventual ajuste a la baja en tasas”, explicó.
En México, la tendencia también se refleja en la asignación de portafolios. Las operadoras de fondos destinaron 708,014 millones de pesos, o 15.2% de sus activos, a ETFs, siendo los más demandados aquellos vinculados a bonos del Tesoro estadounidense, de acuerdo con datos recopilados por Infosel.
Entre los instrumentos de deuda soberana estadounidense más negociados en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) destacan los de corto plazo, utilizados como sustitutos de liquidez y en estrategias defensivas, como iShares Short Treasury Bond (SHV), iShares 1–3 Year Treasury Bond (SHY), Vanguard 0–3 Month Treasury Bill (VBIL) y Vanguard Ultra-Short Treasury (VGUS), con rendimientos de entre 1% y 4% en lo que va del año.
Luis Gonzali, director de inversiones en Franklin Templeton México, coincidió en que el mercado no descuenta un giro abrupto en la política monetaria. “Más que un cambio en el ciclo está anticipando una ralentización”, dijo en entrevista, al señalar que aún se espera al menos un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal este año, aunque con riesgos de que el nivel se mantenga elevado por más tiempo.
Volatilidad y rol de refugio
La volatilidad reciente en la renta fija ha puesto a prueba el papel tradicional de los bonos como activo refugio, en un entorno donde las presiones inflacionarias han mostrado mayor persistencia. Aun así, los analistas descartan un cambio estructural en su función dentro de los portafolios.
“No consideramos que haya un cambio estructural definitivo: los bonos siguen siendo un ancla de diversificación, pero con un comportamiento más dependiente del régimen inflacionario”, dijo Matus. “El refugio ya no es automático; hoy exige mayor selectividad”.
En este entorno, los inversionistas también han recurrido a instrumentos protegidos contra la inflación, como los Treasury Inflation-Protected Securities (TIPS). En el SIC cotizan vehículos como iShares TIPS Bond (TIP) e iShares 0–5 Year TIPS (STIP), con rendimientos cercanos a 1.8% y 1.4% en lo que va del año.
“Su efectividad depende más del nivel de tasas reales y de las expectativas de inflación”, agregó Álvarez, al destacar que la renta fija mantiene su papel defensivo, aunque con matices.
Carry, tipo de cambio y estrategia
Aunque los instrumentos de deuda soberana local capturan el atractivo del carry [pedir prestado en una moneda de bajo interés para invertir en activos de alto rendimiento] en pesos, el componente cambiario sigue siendo un factor determinante para los inversionistas extranjeros.
Para Gonzali, la deuda soberana mexicana continúa posicionándose como una alternativa atractiva en términos de rendimiento ajustado por riesgo, apoyada por tasas elevadas y la reciente debilidad del dólar.
En lo que va del año, el tipo de cambio se ha apreciado 3.7%, mientras que el índice dólar (DXY) avanza 0.1%, en un contexto de moderación en los riesgos extremos derivados de las tensiones geopolíticas.
La debilidad del dólar, impulsada también por una reducción en las expectativas de tasas en Estados Unidos, ha favorecido estrategias de carry en mercados emergentes y reforzado el atractivo relativo de la deuda en pesos.
“El riesgo cambiario continúa limitando la entrada de capitales; en periodos de volatilidad, el tipo de cambio domina la decisión de inversión”, dijo Álvarez.
Entre los ETFs que permiten capturar exposición a duración y posibles descensos en tasas destacan iShares 7–10 Year Treasury Bond (IEF) e iShares U.S. Treasury Bond (GOVT), aunque registran caídas de 0.14% y 0.5% en lo que va del año.
Duración: entre oportunidad y cautela
En términos estratégicos, los analistas coinciden en que los niveles actuales de tasas comienzan a abrir oportunidades, aunque con cautela.
Gonzali se mostró a favor de extender duración, al considerar que las primas por plazo se ubican en niveles atractivos y podrían generar ganancias de capital si las tasas bajan.
En contraste, Matus recomendó mantener una postura balanceada en la parte media de la curva, ante el riesgo de que la inflación permanezca elevada por más tiempo.
“Si bien los niveles de tasas lucen más atractivos en términos históricos, el mercado aún podría estar subestimando la persistencia de la inflación”, advirtió la experta de Valmex. “Favorecemos una postura balanceada, evitando sobreextender duración hasta tener mayor claridad sobre la trayectoria inflacionaria”. (Fecha de publicación 6/05/2026)
FUENTE: Axis negocios