Rodrigo Monsalvo Castelán, Presidente Municipal de El Marqués, destinó en su segundo año de gobierno 1,162.8 millones de pesos (MDP), lo que representó un incrementó del 48% respecto al primer año de su administración.
El alcalde del municipio de mayor crecimiento y desarrollo económico del estado queretano dijo en su Segundo Informe de Gobierno que crecen con fuerza, reciben inversión y generan empleo.
“Ya no basta con administrar el crecimiento. Tenemos que conducir con responsabilidad, con planeación y con sentido humano”, explicó Monsalvo ante miles de invitados.
El alcalde indicó que en dos años de su gestión se han realizado 300 obras con una inversión histórica cercana a los 2 mil millones de pesos con el objetivo de transformar infraestructura urbana y atender las necesidades de El Marqués.
Entre los rubros de inversión destacan: infraestructura municipal, vialidades, movilidad, infraestructura pluvial, urbanización, drenaje, electrificación y alumbrado, deporte, educación y vivienda.
Respecto a las finanzas de su gobierno reportó ingresos de 4,629.5 MDP recaudados en el segundo año, 12.65% más que el año anterior, lo que representa una autonomía financiera de 7 de cada 10 pesos ingresados provienen de recursos propios.
El municipio de El Marqués mantuvo la máxima calificación crediticia de Fitch Ratings reconociendo la solidez y estabilidad de sus finanzas públicas. Además, no se tiene deuda pública para financiar la operación de su gobierno.
Para su tercer año de gobierno Molsalvo dijo que los restos son ampliar programas sociales, fortalecer seguridad, mejorar movilidad, modernizar servicios, consolidar planeación urbana y atender retos ambientales.
El alcalde prometió consolidación de resultados, fortalecimiento de programas sociales, seguridad, servicios públicos, empleo, inversión y orden urbano y se comprometió a que gobierno y sociedad sean parte de un mismo proyecto para construir un municipio más seguro, justo, ordenado, humano y con oportunidades.
Fecha de publicación: 29/09/2026
Desde Querétaro, Pedro Casas Alatriste, director general y vicepresidente de AMCHAM México, planteó que México y Estados Unidos deben pasar de una relación comercial basada en el intercambio a un modelo de coproducción regional, con talento, infraestructura y cadenas de suministro integradas.
América del Norte cuenta con los recursos demográficos, industriales y comerciales para consolidarse como una de las regiones más competitivas del mundo; sin embargo, para aprovechar ese potencial necesita replantear la forma en que México y Estados Unidos colaboran, de manera particular frente al crecimiento de China.
Ese fue uno de los principales planteamientos de Pedro Casas Alatriste, Director Ejecutivo de la American Chamber of Commerce of Mexico (AMCHAM), durante su participación ante representantes empresariales en Querétaro, donde presentó un panorama sobre el futuro de la integración económica de América del Norte.
Bajo el concepto “North America’s Regional Utopia”, Casas sostuvo que la región cuenta con los fundamentos necesarios para competir como un bloque, pero requiere recuperar la ambición y avanzar hacia una mayor integración en tres frentes: talento y demografía; infraestructura e instituciones; y coproducción y energía.
Uno de los argumentos centrales de su presentación es que México y Querétaro no deben ser vistos únicamente como un proveedor o competidor de Estados Unidos, sino como un co-productor dentro de una misma región económica.
De acuerdo con los datos presentados por AMCHAM, las empresas estadounidenses generan 80% de las exportaciones mexicanas, mientras que los productos mexicanos incorporan una proporción mayor de contenido estadounidense que los productos provenientes de China. Para Casas, estos elementos muestran el nivel de integración existente entre ambos países y la oportunidad de fortalecerlo.
El primer gran reto que identifica AMCHAM es el talento. Esta organización señala que el crecimiento de la población nativa de Estados Unidos se encamina hacia cero en 2030, mientras que la salida de los llamados Baby Boomers y la incorporación de nuevas generaciones al mercado laboral podrían generar un déficit de alrededor de 450 mil trabajadores anuales.
Al mismo tiempo, México mantiene una estructura demográfica más joven y una brecha de aproximadamente nueve años en la edad media respecto de Estados Unidos.
Ante este escenario, Casas planteó la posibilidad de avanzar hacia una movilidad circular y gestionada del talento, con esquemas de visas sectoriales, certificaciones regionales y mecanismos que permitan que profesionales mexicanos y estadounidenses puedan participar en proyectos productivos de ambos lados de la frontera.
La propuesta, explicó, no parte de una lógica de migración masiva, sino de facilitar la movilidad legal de trabajadores calificados en sectores estratégicos como inteligencia artificial, semiconductores y energía limpia.
El segundo eje de la propuesta es la infraestructura fronteriza. AMCHAM plantea que los diez estados fronterizos de México y Estados Unidos concentran una economía conjunta de alrededor de 7 billones de dólares, lo que equivaldría, de manera agregada, a la tercera economía mundial. La zona involucra además a más de 100 millones de personas y registra más de 2 mil millones de dólares diarios en comercio.
Sin embargo, Casas señaló que el crecimiento del comercio no avanza al mismo ritmo que la infraestructura necesaria para facilitarlo. Entre los problemas que identifica se encuentran las inspecciones duplicadas, los tiempos de espera y la falta de modernización de algunos cruces fronterizos.
Frente a ello, AMCHAM plantea avanzar hacia mecanismos de inspección conjunta, interoperabilidad de programas, corredores logísticos seguros y nuevos cruces inteligentes.
El objetivo sería hacer más eficiente el movimiento de mercancías sin debilitar los mecanismos de seguridad.
Del nearshoring a la coproducción norteamericana
El tercer componente de la propuesta es quizá uno de los de mayor relevancia para el sector industrial mexicano y queretano: la construcción de cadenas de valor norteamericanas.
Casas planteó que la competencia ya no debe entenderse solo entre países, sino entre regiones productivas. AMCHAM compara la capacidad manufacturera de China con la de Estados Unidos y México y propone avanzar hacia una mayor integración industrial regional.
La estrategia planteada contempla trazar y certificar las cadenas de valor, incentivar el contenido regional e integrar los sistemas energéticos, además de colocar a las pequeñas y medianas empresas en el centro de la estrategia y no limitar la integración a las grandes multinacionales.
En este punto, Querétaro y el Bajío adquiere especial relevancia por su concentración industrial y su capacidad para vincular a grandes empresas globales con proveedores locales.
Casas destacó el interés de AMCHAM por incrementar su presencia en Querétaro y eventualmente desarrollar una actividad permanente en la entidad y en el Bajío. El directivo recordó que AMCHAM tiene una trayectoria de 110 años en Ciudad de México, alrededor de 60 años de presencia en Guadalajara y 50 años en Monterrey, además de actividades más recientes en estados del noroeste del país.
“A mí me tiene muy sorprendido Querétaro”, afirmó Casas al referirse al interés que generan las actividades de la organización. De acuerdo con el directivo, algunos eventos alcanzan su capacidad en alrededor de 48 horas y reúnen a más de 100 participantes.
Para Casas, uno de los principales espacios de oportunidad para Querétaro y el Bajío se encuentra en la conexión entre las grandes empresas y las pequeñas y medianas compañías que pueden incorporarse a sus cadenas de suministro.
“AMCHAM es un conector. AMCHAM conecta empresas, conecta gente y conecta gobiernos”, explicó y agregó que el Bajío puede desempeñar un papel relevante para desarrollar proveedores capaces de integrarse a las cadenas productivas de las empresas globales instaladas en México.
Actualmente, AMCHAM México representa alrededor de mil 500 empresas, entre compañías estadounidenses, mexicanas e internacionales vinculadas con el comercio bilateral entre México y Estados Unidos.
La apuesta es por una movilidad de talento gestionada, coproducción industrial complementaria y prioridades compartidas entre países aliados, con el objetivo de que América del Norte pueda competir como una región frente a otras potencias manufactureras.
En ese escenario, Querétaro aparece como uno de los espacios donde esa integración puede materializarse: un estado con presencia de grandes compañías globales, una base industrial consolidada y un ecosistema de proveedores que puede convertirse en parte de una estrategia regional de mayor alcance.
Para Casas, el reto es pasar de reconocer la integración que ya existe entre México y Estados Unidos a fortalecerla de manera estratégica, con cadenas de suministro norteamericanas, infraestructura fronteriza más eficiente y una movilidad de talento capaz de responder a las necesidades de la nueva economía.
Casas explicó que, si bien AMCHAM nació representando principalmente a grandes empresas estadounidenses instaladas en México, con el paso del tiempo amplió su participación hacia compañías mexicanas e internacionales que forman parte de las cadenas de proveeduría de las empresas estadounidenses.
Entre sus integrantes se encuentran compañías globales de sectores como tecnología, energía y farmacéutica, además de empresas mexicanas que participan en las cadenas comerciales entre ambos países. Para Querétaro, esta dinámica abre un espacio de vinculación entre las empresas globales que ya operan en el estado y los proveedores locales que buscan incorporarse a sus cadenas de suministro.
La presidenta de Coparmex Querétaro, Beatriz Hernández Rojas, aseguró que el organismo empresarial garantizará equidad de oportunidades a los partidos políticos y candidaturas debidamente registradas ante el Instituto Electoral del Estado de Querétaro (IEEQ) en las actividades de promoción democrática que decida realizar durante el proceso electoral de 2027.
Mediante un posicionamiento, Hernández Rojas señaló que Coparmex mantendrá una política de apertura y pluralidad en sus ejercicios de participación ciudadana, los cuales se desarrollarán conforme a los calendarios y disposiciones de las autoridades electorales.
Explicó que las actividades se organizarán mediante la estrategia nacional «Participo, Voto e Incido», que contempla la promoción del voto informado, la observación electoral, el seguimiento ciudadano y la realización de foros y diálogos.
El organismo empresarial dará a conocer durante 2027 las actividades que determine llevar a cabo, así como sus condiciones de operación, con el compromiso de ofrecer las mismas oportunidades de participación a los partidos y candidaturas registrados ante el IEEQ.
Hernández Rojas precisó que, durante lo que resta de 2026, Coparmex continuará manteniendo comunicación institucional con las autoridades estatales y municipales para abordar asuntos relacionados con el desarrollo económico y la actividad productiva.
Por otra parte, la dirigente empresarial respaldó la preocupación expresada por el presidente nacional de Coparmex, Juan José Sierra Álvarez, ante la posibilidad de eliminar controles electorales y reducir mecanismos de vigilancia.
En particular, mencionó los mecanismos para verificar que los servidores públicos no participen como observadores electorales y la posibilidad de permitir las llamadas «boletas planchadas», medidas que, a consideración del organismo, podrían generar incertidumbre sobre los procesos electorales.
Fuente: EL QUERETANO
La seguridad no sólo protege a las personas y su patrimonio; también genera condiciones para invertir, producir, trabajar y construir prosperidad.
Cuando hablamos de desarrollo económico de Querétaro solemos pensar en infraestructura, inversión, empleo, educación, conectividad o incentivos para las empresas. Con menor frecuencia incluimos en esa conversación a la seguridad pública.
Sin embargo, ambas están profundamente relacionadas.
Una empresa que decide dónde instalar una planta, ampliar operaciones o construir un nuevo centro logístico analiza costos, disponibilidad de talento, comunicaciones, energía y ubicación. Pero también necesita responder preguntas mucho más elementales: ¿pueden trasladarse sus trabajadores con seguridad?, ¿pueden circular sus mercancías?, ¿existen condiciones para operar durante distintos horarios?, ¿hay instituciones capaces de responder cuando ocurre una emergencia?
Por eso, la seguridad pública también debe entenderse como infraestructura para el desarrollo.

Cuando la inseguridad se convierte en un costo
La relación entre seguridad y economía no es solamente conceptual. Tiene efectos medibles.
La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas del INEGI estimó que, durante 2023, la inseguridad y el delito generaron costos por 124 mil 300 millones de pesos para las unidades económicas del país. De ese entorno derivaron además alrededor de 67 mil 200 millones de pesos en medidas preventivas adoptadas por las propias empresas. El mismo estudio encontró que 59.1% de las unidades económicas consideraba a la inseguridad y la delincuencia entre los problemas que más las afectaban. INEGI
Cada peso destinado a reparar daños, instalar protecciones adicionales, modificar rutas, contratar vigilancia o compensar pérdidas es un recurso que deja de utilizarse potencialmente para producir, innovar, contratar personal o expandirse.
La inseguridad funciona así como una especie de costo adicional de operación.
Y ocurre algo más difícil de medir: existen inversiones que simplemente no llegan, negocios que reducen horarios, trabajadores que rechazan determinadas rutas y actividades económicas que modifican sus decisiones por percepción de riesgo.
De ahí que una política de seguridad eficaz tenga también efectos económicos.
Querétaro: seguridad y competitividad deben caminar juntas
Querétaro ofrece un contexto particularmente interesante para observar esta relación.
El Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO reconoce a la entidad por el dinamismo de sus industrias automotriz, aeroespacial y de centros de datos, así como por su alto nivel de complejidad económica durante los últimos años. El mismo organismo coloca a la zona metropolitana de Querétaro entre las ciudades de más de un millón de habitantes con mejor desempeño competitivo. IMCO
Estos resultados no dependen de una sola variable. Son producto de talento, infraestructura, actividad empresarial, instituciones y muchos años de construcción de capacidades.
Pero la seguridad forma parte de ese ecosistema.
El propio IMCO incorpora dentro de sus mediciones de competitividad la existencia de un entorno de seguridad favorable y señala que las condiciones de seguridad pública y jurídica son necesarias tanto para la calidad de vida como para generar ambientes confiables para la inversión. IMCO
Por ello, mantener las condiciones de seguridad de Querétaro no debe observarse únicamente como una política social o policial. También significa proteger una ventaja económica que ha tomado años construir.
Seguridad para una economía que está cambiando
Pero el crecimiento trae consigo nuevos retos.
La llegada de empresas, parques industriales, desarrollos habitacionales, centros logísticos y nuevas tecnologías modifica la movilidad, aumenta la circulación de bienes y personas y genera actividades que antes no existían.
La seguridad debe acompañar esa transformación.
No necesariamente mediante más patrullas en todos los casos, sino mediante mejor información, inteligencia, análisis de riesgos, coordinación entre instituciones y planeación preventiva.
Un nuevo corredor industrial, por ejemplo, no debería analizarse únicamente desde la movilidad y los servicios públicos. También puede estudiarse desde sus rutas de acceso, horarios laborales, concentración de trabajadores, transporte de mercancías, capacidades de respuesta a emergencias y riesgos particulares.
Lo mismo puede hacerse con zonas comerciales, desarrollos habitacionales o áreas de crecimiento urbano.
Esto permite algo especialmente valioso: incorporar la seguridad desde el diseño y no solamente después de que aparecen los problemas.
En este terreno, la coordinación que Querétaro ha desarrollado entre instituciones estatales y municipales constituye una base importante sobre la cual seguir construyendo. La experiencia queretana demuestra que la seguridad funciona mejor cuando deja de concebirse como responsabilidad aislada de una corporación y se administra como un sistema.
Empresas y ciudadanos también participan
Reconocer la responsabilidad fundamental del Estado en materia de seguridad no significa excluir a los demás actores.
Las empresas también pueden contribuir mediante análisis de riesgos, protocolos de emergencia, capacitación del personal, mecanismos de denuncia y comunicación con las autoridades. Los parques industriales, comercios y organizaciones empresariales generan además información sobre su entorno que puede resultar útil para identificar riesgos tempranamente.
Lo mismo ocurre con la ciudadanía.
Una persona que denuncia, reporta una situación de riesgo, participa en su comunidad y utiliza responsablemente los mecanismos institucionales contribuye a ampliar la capacidad preventiva de las autoridades.
No se trata de sustituir al Estado ni de privatizar la seguridad. Se trata de generar corresponsabilidad y comunicación.
Porque una ciudad con instituciones fuertes pero ciudadanos desconectados pierde información; y una empresa que invierte en seguridad exclusivamente dentro de sus instalaciones, ignorando lo que ocurre en su entorno, solamente protege una parte del problema.
Proteger la seguridad también es proteger la inversión
Querétaro ha construido durante décadas una identidad asociada a industria, innovación, empleo, educación y calidad de vida. Preservarla exige entender que seguridad y desarrollo económico no son políticas independientes.
Una buena estrategia de seguridad protege a las personas, pero al mismo tiempo protege inversiones, cadenas de suministro, comercios, empleos y patrimonio.
Por eso, cuando una administración invierte en profesionalización policial, inteligencia, tecnología, prevención, coordinación institucional o capacidad de respuesta, el beneficio trasciende al sector seguridad.
También está fortaleciendo las condiciones para el desarrollo.
Querétaro tiene una oportunidad importante: continuar demostrando que un estado competitivo no solamente necesita atraer inversión; necesita crear las condiciones para que quienes llegan quieran permanecer, crecer y seguir invirtiendo.
Y entre esas condiciones, la seguridad ocupa un lugar fundamental.
Porque proteger a una comunidad también significa proteger su capacidad de trabajar, emprender y prosperar.
*Miguel A. Contreras es consultor en Seguridad Ciudadana y Sistema Penitenciario
Durante el primer semestre del 2026, Querétaro registró 389.7 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente de Estados Unidos, de acuerdo con los últimos datos reportados por la Secretaría de Economía Federal.
La cifra coloca a Querétaro entre las 17 entidades favoritas de EU para invertir, lo que significa que el vecino del norte es el país con la mayor participación de IED en México con 16,871 millones de dólares en el primer semestre del año, reflejando un crecimiento de 14.7% anual.
A pesar de que la entidad queretana registró una caída de inversión en el primer semestre del 2026 comparada con el año pasado, se mantiene en la lista de las 10 principales entidades de IED de la Unión Americana, ocupando el octavo lugar.
La mayor inversión de EU la captó Ciudad de México con 9,191.3 millones de dólares (mdd), le siguió Nuevo León (2,181.5 mdd) y en tercer lugar Baja California (967.4 mmd.)
La cuarta posición fue para Jalisco (718.5 mdd), después Estado de México (526.9 mdd) y en sexto lugar Baja California Sur (490.3 mdd).
Puebla ocupó el séptimo lugar en la tabla (467.2 mdd), Querétaro el octavo lugar (389.7 mdd), después Tabasco (337.5 mdd), y el décimo lugar fue para Zacatecas (256.8 mdd).
La inversión de EU inyectada en 17 estados de México en este primer semestre de 2026 dinamizó sus economías a pesar de la complejidad arancelaria del presidente Trump y la revisión del T-MEC.
Mauricio Kuri, gobernador de Querétaro, publicó ayer en su cuenta de Facebook que "El futuro de México y Estados Unidos se construye con diálogo, confianza y resultados. En el Panel de Gobernadores de la 5ª Convención Binacional de The American Society of Mexico, compartí la visión de Querétaro sobre una relación bilateral que genere inversión, empleos y mejores oportunidades para nuestra gente. Desde los estados tenemos una responsabilidad clara: dar certeza, fortalecer nuestra competitividad y hacer de Norteamérica una región más fuerte frente al mundo".
Fecha de publicación: 24/09/2026
La cadena Starbucks, en colaboración con su socio operador licenciatario Alsea, abrió su cafetería número 42 en Querétaro, llevando la experiencia Starbucks al sur de la zona metropolitana en una de las zonas de mayor expansión comercial y residencial.
El nuevo Starbucks se ubica en el municipio de Corregidora, junto a la nueva tienda Súper Chedraui y a unos 250 metros del próximo Costco.
El corte de listón sucedió el pasado viernes 18 de octubre entre invitados y fans del ambiente Starbucks que ofrece un espacio cálido y acogedor, donde los clientes pueden conectar, relajarse y sentirse parte de algo más allá de su hogar y trabajo.
La nueva sucursal, que es la número 4199 a nivel nacional, está abierta todos los días de la semana de 6 de la mañana a 10 de la noche.
Fecha de publicación: 21/09/2026
Alrededor de 5% de las industrias manufactureras en México han adoptado inteligencia artificial, mientras que la incorporación de robótica continúa concentrada en el sector automotriz, una brecha que obliga a las empresas a pasar de experimentar con tecnología a convertirla en resultados concretos de negocio.
El desafío no es la falta de tecnología, sino la capacidad de las empresas para implementarla, aprovechar sus datos, desarrollar talento y llevar los proyectos hasta producción, señalaron especialistas.
Los expertos se reunieron en el panel “Automatización, productividad y competitividad desde una visión multisectorial”, que tuvo lugar en el marco del A3 México Business Forum, encuentro que organizó A3, asociación comercial de automatización de Norteamérica, que representa a más de 1400 organizaciones dedicadas a la robótica, la inteligencia artificial, la visión artificial y el procesamiento de imágenes, el control de movimiento y los motores, así como a tecnologías de automatización.
El encuentro citó en Querétaro a líderes, tomadores de decisión y ejecutivos de alto nivel vinculados con las industrias de robótica, visión e imagen, control de movimiento y motores e inteligencia artificial, para analizar el impacto de la automatización sobre la productividad y competitividad de distintos sectores.
En un entorno de competencia internacional, los especialistas señalaron que la automatización no es el fin. El verdadero objetivo es elevar la productividad, mejorar la seguridad, desarrollar talento y lograr que las empresas mexicanas tengan la capacidad de competir y permanecer en las cadenas globales de suministro.
Sol Besprosvan, Directora de Manufactura para América Latina de TCS (TCS Latam), señaló que uno de los principales desafíos para México es la falta de información consolidada para conocer con precisión el avance de la adopción de inteligencia artificial en la industria.
La especialista señaló que, a diferencia de otros mercados, México y Querétaro, no cuenta con una fuente única de datos que permita dimensionar la adopción de IA. Sin embargo, los indicadores disponibles muestran una diferencia importante entre la fortaleza que el país ha desarrollado en robótica industrial y el avance todavía limitado de la inteligencia artificial.
Durante su intervención, Besprosvan señaló que más de 5,600 robots tradicionales fueron instalados en México el año anterior, pero alrededor de 63% se concentró en la industria automotriz.
Para la ejecutiva, el dato demuestra que el país sí cuenta con capacidad industrial para incorporar automatización, aunque también revela que su adopción permanece fuertemente concentrada en un sector.
En contraste, estimaciones presentadas durante el panel ubican en aproximadamente 5% la proporción de industrias manufactureras mexicanas que han adoptado inteligencia artificial, frente a niveles de entre 19% y 20% en el referente internacional citado por Besprosvan.
Para Besprosvan, cerrar esta brecha requiere trabajar en tres frentes: digitalización y datos, talento especializado y colaboración entre empresas.
La disponibilidad de datos es particularmente crítica para la inteligencia artificial. Si los procesos no están digitalizados o la información se encuentra dispersa y resulta difícil de integrar, los proyectos difícilmente pueden avanzar hacia aplicaciones productivas.
Pero el segundo reto es el talento. La industria, explicó, no necesita únicamente especialistas en tecnología: requiere personas que conozcan la manufactura, las plantas y el negocio, pero que además comprendan los modelos de datos.
Ese perfil puede funcionar como un puente entre la tecnología y las necesidades reales de una operación industrial, señaló la importancia de contar con profesionales capaces de traducir las capacidades tecnológicas en resultados para las compañías.
Ante este escenario, propuso una metodología basada en tres preguntas.
La primera: ¿la solución aporta valor al negocio y ese valor ya se está midiendo?
La segunda: ¿existen los datos necesarios para implementar el proyecto o las integraciones requeridas?
Y la tercera: ¿las personas que deben utilizar la tecnología realmente la van a utilizar?
La lógica es evitar que las empresas conviertan la automatización en una carrera por comprar tecnología. Antes de invertir, deben contar con una línea base que permita medir el retorno y establecer un objetivo concreto.
De lo contrario, advirtió, una compañía puede terminar con un robot o una solución tecnológica que fue adquirida pero que nadie utiliza.
Autopartes: automatizar para no quedar fuera de las cadenas globales
Julio Galván, Gerente de Estudios Económicos de la Industria Nacional de Autopartes (INA),llevó la discusión al sector automotriz, uno de los mayores usuarios de automatización en México.
Explicó que la pandemia aceleró la incorporación de automatización y sistemas de control en las plantas, en un momento en que la industria necesitaba recuperar producción con una capacidad laboral distinta.
La adopción tecnológica permitió incrementar nuevamente los volúmenes de producción y, posteriormente, trasladar parte del talento hacia áreas de desarrollo e investigación.
Pero la automatización también dejó de ser una ventaja adicional para convertirse en una condición competitiva.
Galván advirtió que las empresas mexicanas que no automaticen enfrentan el riesgo de quedar fuera de las cadenas globales de suministro, particularmente porque las OEM requieren respuestas cada vez más rápidas en volumen, producción, logística y cumplimiento de certificaciones.
Construcción busca llevar el modelo de fábrica a las obras
Óscar Peralta, Presidente de COMCE Querétaro, planteó que la automatización también tiene un amplio campo de crecimiento fuera de la manufactura tradicional.
Uno de los sectores con mayor potencial es la construcción, donde la estrategia pasa por industrializar una actividad caracterizada por procesos variables y condiciones diferentes en cada obra.
Peralta explicó que una parte importante de las actividades que actualmente se realizan en sitio puede trasladarse a ambientes controlados de fábrica, desde el diseño y la ingeniería hasta la fabricación, logística y montaje.
Herramientas como BIM, digitalización, simulación, diseño paramétrico, prefabricación y construcción modular pueden permitir que una mayor proporción del proceso sea estandarizada y automatizada.
La transformación también puede extenderse al mantenimiento y administración de las edificaciones durante su vida útil.
Fecha de publicación: 21/09/2026
Conservar la seguridad exige evolucionar al mismo ritmo que los riesgos: fortalecer instituciones, anticipar amenazas y aprovechar mejor la inteligencia, la tecnología y la participación ciudadana.
Hablar de seguridad pública con responsabilidad exige evitar dos extremos: el triunfalismo y el catastrofismo. Ni los buenos resultados significan que los problemas han desaparecido, ni la existencia de delitos implica necesariamente que una estrategia de seguridad haya fracasado.
Querétaro ha logrado construir, a lo largo de los años, condiciones de seguridad que lo distinguen dentro de un contexto nacional particularmente complejo. Esto no es un logro menor y tampoco puede atribuirse a una sola administración, institución o corporación. Es resultado de la continuidad de políticas públicas, inversión, profesionalización, coordinación institucional y del trabajo cotidiano de miles de policías, operadores de emergencias, fiscales, investigadores, policías procesales, custodios, personal de protección civil y de muchos otros servidores públicos que, aun sin desempeñar funciones propiamente de seguridad, contribuyen desde sus responsabilidades a generar las condiciones que permiten mantener un estado seguro.
Los datos recientes permiten reconocer avances. En junio de 2026, la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI registró que 59.8% de la población adulta de las áreas urbanas consideradas percibía inseguridad en su ciudad; la ciudad de Querétaro se ubicó considerablemente por debajo de ese promedio, alrededor de 36%.
Además, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública difundidas por el Municipio de Querétaro, entre enero y julio de 2026 la incidencia delictiva general en la capital disminuyó 3%, mientras que los delitos patrimoniales registraron una reducción de 13% respecto del mismo periodo de 2025. Estos últimos datos corresponden específicamente al municipio de Querétaro y no deben extrapolarse automáticamente a los 18 municipios del estado.
Son resultados que deben reconocerse. Pero precisamente porque Querétaro mantiene condiciones favorables, la pregunta estratégica no debería limitarse a cómo enfrentar la delincuencia de hoy, sino también a cómo conservar esas condiciones frente a los riesgos de los próximos cinco o diez años.

La seguridad nunca está terminada
Uno de los mayores desafíos para las entidades que mantienen condiciones favorables de seguridad consiste en evitar que los buenos resultados generen complacencia.
La delincuencia cambia. Cambian sus formas de organización, sus tecnologías, sus medios de comunicación, sus fuentes de financiamiento y sus mecanismos para identificar oportunidades. También cambian nuestras ciudades.
Querétaro crece, recibe población, genera nuevas zonas habitacionales, desarrolla corredores industriales, incrementa su movilidad y fortalece su actividad económica. Todo ello representa desarrollo y oportunidades, pero inevitablemente también modifica el mapa de riesgos.
Por eso, la seguridad necesita evolucionar al mismo ritmo que el estado.
Querétaro cuenta además con una ventaja importante: existe una arquitectura institucional sobre la cual continuar construyendo. El Programa Estatal de Seguridad 2022-2027 y los programas municipales han permitido establecer bases comunes de planeación, coordinación, profesionalización y participación comunitaria entre el estado y sus municipios. La lógica, por tanto, no tendría que ser reinventar periódicamente el sistema, sino preservar las capacidades que han demostrado utilidad, evaluarlas constantemente y permitir que evolucionen frente a nuevas realidades.
La seguridad también se construye desde la ciudadanía
Hay algo que ninguna estrategia pública debería perder de vista: la seguridad no se produce exclusivamente desde las instituciones de seguridad.
Corresponde al Estado garantizarla, pero la ciudadanía desempeña un papel indispensable en la construcción de comunidades más seguras.
La persona que reporta oportunamente una conducta sospechosa, quien denuncia un delito, las familias que promueven una cultura de legalidad, los vecinos que participan en la recuperación de un espacio público, las organizaciones que identifican problemáticas comunitarias y quienes utilizan responsablemente los mecanismos de emergencia también están produciendo seguridad.
Querétaro ha incorporado esa concepción en su propia planeación. La política estatal reconoce expresamente la participación comunitaria como complemento de la actuación policial, mientras que en el municipio de Querétaro existen mecanismos de prevención social, participación ciudadana y programas que vinculan a comunidades y autoridades para identificar factores de riesgo y atender problemáticas específicas.
Esta participación no sustituye al policía ni traslada al ciudadano las responsabilidades del gobierno. Hace algo distinto: multiplica la capacidad preventiva del Estado.
Una autoridad puede instalar una cámara, desplegar una patrulla o incrementar la vigilancia. Pero la comunidad conoce dinámicas, personas, lugares, horarios y cambios en su entorno que ninguna tecnología puede identificar por sí sola.
Cuando gobierno y ciudadanía comparten información y confianza, la prevención deja de ser únicamente una función institucional y se convierte también en una capacidad comunitaria.

De la reacción a la anticipación: una experiencia que Querétaro puede compartir
La patrulla seguirá siendo indispensable. La presencia policial inhibe conductas, genera proximidad y permite responder ante emergencias. Pero la seguridad contemporánea requiere algo adicional: inteligencia.
Cada llamada al 9-1-1, denuncia, detención, reporte ciudadano, lectura de placa, cámara de videovigilancia, intervención policial o dispositivo conectado genera información. El verdadero valor ya no consiste únicamente en acumular esos datos, sino en convertirlos oportunamente en conocimiento para tomar decisiones.
¿Dónde comienzan a repetirse determinados delitos? ¿En qué horarios? ¿Qué zonas están modificando sus patrones de riesgo? ¿Qué hechos aparentemente independientes pueden estar relacionados? ¿Qué condiciones precedieron a una concentración delictiva determinada?
Querétaro lleva años desarrollando una lógica de coordinación, sistematización de información, tecnología y actuación interinstitucional. La experiencia estatal en seguridad y justicia ha demostrado, además, que los datos adquieren mayor valor cuando pueden circular entre operadores y convertirse en información útil para decidir. Esa visión ha sido reconocida externamente como una de las fortalezas del sistema queretano.
Ésa es una experiencia que otras entidades del país deberían observar.
El siguiente paso en la evolución de cualquier sistema de seguridad moderno —incluidos aquellos que ya cuentan con capacidades avanzadas— consiste en lograr que la información permita identificar patrones cada vez más temprano y orientar los recursos hacia donde pueden generar mayor efecto preventivo.
Inteligencia artificial, analítica de video, análisis geoespacial y modelos prospectivos ofrecen nuevas posibilidades. Pero lo verdaderamente importante no es incorporar tecnología por sí misma. Es utilizarla para comprender mejor el riesgo y tomar mejores decisiones.
El objetivo de un centro de comando, información o inteligencia no debería medirse únicamente por cuánto puede observar, sino también por cuánto puede comprender y cuánto puede contribuir a anticipar.
En ese terreno, Querétaro tiene experiencia que compartir y, al mismo tiempo, como cualquier sistema que busca mantenerse a la vanguardia, oportunidades permanentes para seguir evolucionando.
El elemento más importante sigue siendo el policía
Por avanzada que sea la tecnología, ninguna cámara, algoritmo o sistema de inteligencia sustituye a una institución policial profesional.
Al final siempre habrá una mujer o un hombre tomando una decisión: atendiendo una llamada, aproximándose a una persona, protegiendo a una víctima, interviniendo ante una emergencia o utilizando legítimamente la fuerza.
Y es importante decirlo con claridad: los resultados de una política de seguridad también son resultado del trabajo de sus policías.
Querétaro ha realizado durante años un esfuerzo importante de profesionalización. En la capital, por ejemplo, más de 60% de la población policial cuenta actualmente con estudios de nivel superior y, tan sólo durante el primer semestre de 2026, se impartieron 42 cursos que representaron más de 115 mil horas-persona de capacitación. El Instituto Policial de Estudios Superiores cuenta además con la máxima categoría establecida para las instancias de profesionalización en seguridad pública.
Eso merece reconocimiento.
Pero precisamente aquí conviene hacer una distinción importante: continuar profesionalizando no significa aceptar que una policía no sea profesional.
En las instituciones que han alcanzado buenos estándares ocurre exactamente lo contrario. La capacitación continua es el mecanismo mediante el cual se conserva ese nivel.
Las amenazas cambian, las leyes evolucionan, aparecen nuevos delitos y la tecnología modifica la forma en que las personas se relacionan y también la manera en que delinquen. El policía que hoy está bien preparado necesitará conocimientos diferentes dentro de cinco años.
Por eso, invertir permanentemente en formación, carrera policial, especialización, liderazgo, bienestar y actualización tecnológica no debe verse como una acción correctiva, sino como una política de conservación de capacidades.
Otros estados pueden encontrar ahí otra enseñanza de Querétaro: una buena policía no es un producto terminado; es una institución que aprende continuamente.
Y detrás de cada uniforme existe también una persona sometida a niveles extraordinarios de responsabilidad, exposición y estrés. Reconocer al policía implica exigir profesionalismo, pero también darle formación, herramientas, condiciones laborales y respaldo institucional para desempeñar correctamente su función.
Invertir en la policía no es solamente comprar patrullas o equipamiento. Es invertir en quienes finalmente deberán utilizarlos.
La confianza ciudadana también produce seguridad
Existe una fuente de información que ningún sistema tecnológico puede sustituir: la ciudadanía.
La ENVIPE 2026 estimó que, a nivel nacional, 93.4% de los 33.8 millones de delitos ocurridos durante 2025 no fueron denunciados o no derivaron en el inicio de una carpeta de investigación. Es lo que conocemos como cifra oculta o cifra negra.
Cuando un ciudadano no denuncia, la autoridad pierde mucho más que una carpeta de investigación. Pierde información.
Querétaro ofrece nuevamente una experiencia interesante. Desde hace años, policías estatales y municipales han contado con herramientas que permiten recibir determinadas denuncias directamente en el lugar de los hechos mediante dispositivos electrónicos, evitando en esos casos que la víctima tenga que desplazarse necesariamente hasta una instalación ministerial para iniciar el proceso.
La experiencia ha permitido acercar la procuración de justicia al ciudadano. Un estudio independiente presentado en 2025 encontró que casi la mitad de las denuncias por robo analizadas eran recibidas en campo mediante tabletas y transmitidas en tiempo real a la Fiscalía.
Es una buena práctica que vale la pena reconocer.
Y precisamente porque reducir las barreras para denunciar genera información útil para la investigación y la prevención, siempre habrá valor en seguir buscando maneras de hacer la denuncia más sencilla, accesible y confiable.
No se trata únicamente de incrementar una estadística.
Cuando una autoridad conoce con mayor precisión qué está ocurriendo, dónde está ocurriendo, cuándo ocurre y de qué manera, también mejora su capacidad para prevenir.
Por eso la confianza ciudadana debe considerarse una verdadera infraestructura de seguridad.
La seguridad pública no termina en la calle
Existe otro componente que con frecuencia queda fuera de la conversación pública: el sistema penitenciario.
Una política integral de seguridad no concluye con una detención. Continúa con la investigación, el proceso penal, el cumplimiento de una sentencia, la reinserción social y, finalmente, con las condiciones en las que una persona regresa a la comunidad.
Querétaro ha construido durante años capacidades penitenciarias importantes. Preservar y continuar fortaleciendo la seguridad de los centros, la clasificación penitenciaria, la profesionalización del personal, la inteligencia institucional, la reinserción social y el seguimiento postpenal también forma parte de una estrategia de seguridad.
Porque evitar la reincidencia es también prevenir nuevos delitos.
Conservar lo que se ha construido
Quizá una de las principales fortalezas que Querétaro debe preservar sea la continuidad institucional.
La seguridad pública no debería comenzar de cero con cada administración. Las estrategias necesitan evaluarse, corregirse y evolucionar, pero las capacidades que funcionan deben ser capaces de trascender los ciclos políticos.
También resulta útil reflexionar sobre la manera en que medimos el éxito.
Detenciones, aseguramientos, operativos, patrullas desplegadas o personas puestas a disposición son indicadores importantes y necesarios para administrar una institución. Pero fundamentalmente describen actividad. La pregunta adicional es qué impacto producen esas actividades sobre el fenómeno que buscamos controlar.
Un antecedente interesante ocurrió en Nueva York durante la década de los noventa. Bajo la administración del alcalde Rudolph Giuliani y con William Bratton al frente de la policía, el NYPD desarrolló CompStat, un sistema de gestión basado en información delictiva oportuna, análisis de patrones, despliegue rápido de recursos, responsabilidad de los mandos y evaluación constante. El modelo se convirtió posteriormente en una de las innovaciones de administración policial más estudiadas y replicadas internacionalmente.
La lección relevante no consiste en copiar a Nueva York ni en atribuir a una sola política toda la reducción del delito que aquella ciudad experimentó —la investigación académica ha advertido que intervinieron múltiples factores—.
La enseñanza administrativa es otra:
una organización policial puede ser extraordinariamente eficiente reaccionando ante delitos y, aun así, siempre debe preguntarse cómo utilizar esa misma capacidad para impedir que el siguiente ocurra.
Para una víctima, una excelente investigación posterior es indispensable. Una recuperación, una detención o una sentencia representan resultados valiosos. Pero desde la perspectiva preventiva existe un resultado todavía mejor: que la victimización nunca llegue a producirse.
Por ello, los indicadores operativos pueden complementarse con otros que observen victimización, percepción de seguridad, confianza ciudadana, reincidencia, eficacia preventiva, concentración territorial del delito y capacidad institucional para identificar riesgos antes de que se materialicen.
No para cuestionar los resultados de las instituciones, sino para proporcionarles información adicional con la cual tomar mejores decisiones.
Ésa es, finalmente, la utilidad más importante de los datos: no solamente explicar lo que ya ocurrió, sino ayudarnos a decidir qué hacer después.
Querétaro tiene mucho que cuidar y también mucho sobre lo cual continuar construyendo. El crecimiento económico, la llegada de nuevas inversiones y familias, el desarrollo tecnológico y la calidad de vida generan oportunidades extraordinarias, pero inevitablemente plantean nuevos desafíos.
Mantener a Querétaro seguro no significa hacer exactamente lo mismo durante los próximos años.
Significa conservar lo que funciona, fortalecer nuestras instituciones, mantener la coordinación, cuidar a nuestros policías, involucrar a la ciudadanía y evolucionar antes de que evolucionen las amenazas.
La experiencia queretana permite sostener una idea que podría ser útil para muchas otras entidades del país: en seguridad pública, una de las mejores expresiones del éxito no consiste únicamente en resolver los problemas cuando aparecen, sino en desarrollar instituciones capaces de anticiparlos y evitar que muchos de ellos lleguen a ocurrir.
Ese quizá sea uno de los mayores retos de la seguridad moderna.
Y también una de las mayores oportunidades de Querétaro.
*Miguel A. Contreras es consultor en Seguridad Ciudadana y Sistema Penitenciario
Accidentes laborales cuestan hasta un millón de dólares; Querétaro se convierte en epicentro del debate sobre seguridad industrial
Querétaro se ha consolidado como uno de los principales polos industriales de México donde uno de los mayores retos para las organizaciones es la seguridad industrial.
Hoy, las empresas reconocen que tienen que ir más allá del cumplimiento de normas, protocolos y el uso de equipo de protección personal ya que una gran parte de los incidentes laborales está relacionada con decisiones, hábitos y comportamientos que pueden poner en riesgo la integridad de los trabajadores y la continuidad de las operaciones.
Con ese objetivo, la empresa multinacional MIDOT, especializada en evaluaciones científicas de comportamiento laboral, realizó en Querétaro el congreso MindSafe Safety Experience Querétaro 2026, donde presentó los resultados del estudio Perfiles y Comportamiento Humano: la clave de la seguridad industrial Latam 2026.
El reporte advierte que tres de cada diez trabajadores en México y Latinoamérica están en riesgo de sufrir un accidente laboral debido a decisiones inseguras motivadas por la presión por cumplir metas de producción.
Lorena Mercado, responsable de MindSafe para México y Latinoamérica, explicó que durante años las empresas abordaron la seguridad industrial desde la capacitación, la supervisión, las normas y dejaron de lado un componente determinante: la conducta humana.
“Cuando una persona toma un atajo operativo y no ocurre nada negativo, suele asumir que el riesgo está bajo control. Ahí comienza el problema. La prisa por cumplir la cuota de producción desplaza al protocolo”, señaló durante su participación en el encuentro en la capital queretana.
La elección de Querétaro no fue casual. De acuerdo con Mercado, el Estado concentra una de las actividades industriales más dinámicas del país y cuenta con una ubicación estratégica para reunir a responsables de seguridad industrial de la región Bajío, Ciudad de México y otros países de Latinoamérica.
La relevancia del tema queda reflejada en las cifras. Según datos del IMSS, durante 2025 se registraron 9,944 accidentes laborales en Querétaro, lo que ubicó al estado en la posición 17 entre las 35 zonas reportadas por el instituto. Las lesiones más frecuentes fueron heridas, luxaciones y torceduras en manos y muñecas, seguidas por lesiones en tobillos, pies y extremidades inferiores.
A nivel nacional, el IMSS reportó 432,929 accidentes de trabajo en 2025, de los cuales 33% ocurrieron en trabajadores con menos de un año en su puesto y 26% en colaboradores con entre uno y seis meses de antigüedad.
El costo oculto de los accidentes
Más allá de las estadísticas, la especialista alertó sobre las consecuencias económicas que enfrentan las empresas cuando ocurre un accidente grave.
“Un accidente laboral severo puede costar entre 40 mil y 100 mil dólares. Cuando se trata de un evento fatal, las pérdidas pueden superar fácilmente el millón de dólares”, afirmó.
Sin embargo, explicó que los impactos van mucho más allá de los costos directos. La pérdida de productividad, el paro de líneas de producción, la sustitución de personal, el ausentismo, la rotación y el deterioro del clima laboral suelen generar afectaciones que muchas organizaciones no cuantifican adecuadamente.
La reputación corporativa también está en juego. “Nadie quiere hacer negocios con una empresa donde constantemente se accidentan los trabajadores”, señaló Mercado al referirse al creciente peso que tienen los indicadores de seguridad dentro de las cadenas globales de suministro.
El factor humano: la pieza que faltaba
El estudio de MindSafe se basó en más de 104 mil evaluaciones realizadas en empresas de México, Chile, Perú y Colombia de sectores como manufactura, logística, minería y energía.
A partir de variables como percepción del riesgo, responsabilidad, relación con las normas y capacidad de anticipación, los colaboradores fueron clasificados en cuatro grupos: zona de riesgo, zona de control, zona de seguridad y zona de autonomía.
Para Mercado, uno de los hallazgos más relevantes es que los accidentes no solamente ocurren entre trabajadores nuevos. También existe una incidencia importante entre colaboradores con muchos años de experiencia, debido al exceso de confianza y a la tendencia de acelerar procesos para ahorrar tiempo.
“El riesgo se vuelve parte del paisaje cotidiano y la percepción disminuye. Cuando alguien lleva años realizando la misma actividad, puede asumir que nada va a pasar y dejar de seguir el protocolo”, explicó.
Del control a la prevención
La propuesta de MindSafe consiste en utilizar herramientas tecnológicas para medir comportamientos y generar diagnósticos preventivos antes de que ocurra un accidente. La empresa desarrolló sistemas que permiten identificar perfiles de riesgo y diseñar estrategias específicas para fortalecer la cultura de seguridad dentro de las organizaciones.
La especialista aseguró que la prevención ya no puede depender únicamente de más capacitación o más protocolos. “No se trata de capacitar a todos de la misma forma. Hay que identificar quién necesita apoyo, qué comportamiento debe corregirse y cómo intervenir antes de que ocurra un incidente”, explicó.
En un entorno industrial cada vez más competitivo, la seguridad comienza a ser vista no sólo como una obligación legal o una medida de bienestar, sino como una ventaja estratégica que impacta la productividad, la reputación y la sostenibilidad de los negocios.
Los líderes tienen el reto de incorporar tecnología a su gestión y entender que la seguridad también es una herramienta para hacer crecer a la empresa.
La propuesta de MindSafe parte de una premisa sencilla pero poco explorada en la industria: los accidentes no comienzan cuando ocurre el incidente, sino mucho antes, en las decisiones, hábitos y comportamientos cotidianos de las personas. Por ello, la empresa desarrolló una metodología que busca identificar factores de riesgo antes de que se conviertan en accidentes.
A diferencia de los enfoques tradicionales, basados principalmente en capacitación, supervisión y cumplimiento normativo, la metodología de Mindsafe incorpora herramientas tecnológicas para medir variables relacionadas con la conducta humana, como la percepción del riesgo, el manejo del estrés, la relación con las normas de seguridad, la toma de decisiones y la experiencia previa frente a incidentes.
"Lo que hacemos es desarrollar una herramienta que te da el diagnóstico y ese diagnóstico lo trasladamos a datos objetivos que permitan tomar decisiones", explicó Lorena Mercado.

Con base en esos resultados, los trabajadores son clasificados en cuatro perfiles: zona de riesgo, zona de control, zona de seguridad y zona de autonomía. La intención no es etiquetar a las personas, sino entender qué tipo de acompañamiento requiere cada una y qué tan compatible es su perfil con las exigencias de seguridad de su puesto.
Uno de los hallazgos más relevantes es la llamada "zona de control", donde se ubica cerca del 28% de los trabajadores evaluados. Se trata de personas que suelen cumplir las normas por temor a una sanción o supervisión, más que por una convicción propia sobre la importancia de la seguridad. Según Mercado, este grupo representa una de las mayores oportunidades de transformación cultural para las empresas.
La metodología contempla un proceso de evaluación, diagnóstico, intervención y seguimiento durante un periodo aproximado de 12 meses. Después de obtener una "fotografía" inicial de la organización, se implementan acciones específicas para fortalecer conductas seguras, desarrollar liderazgo preventivo y reducir factores como el exceso de confianza o la presión por actuar con rapidez. Posteriormente se realiza una nueva medición para evaluar los avances y el impacto de las acciones implementadas.
Para la especialista, el objetivo es cambiar la conversación dentro de las organizaciones. En lugar de medir únicamente accidentes, días perdidos o sanciones, propone utilizar indicadores preventivos que permitan anticipar riesgos y fortalecer la cultura de seguridad antes de que ocurra un evento que afecte a las personas o a la operación. "Cuando hablamos de seguridad, hablamos también de productividad, reputación, retención de talento y sostenibilidad del negocio. La prevención deja de ser un gasto para convertirse en una inversión estratégica", concluyó Mercado.