No hay banners disponibles

Petróleo archivos - Money Querétaro

Hace unas semanas, el miércoles 17 de junio pasado, en el Palacio de Versalles el presidente Donald Trump firmó el Memorándum de Entendimiento entre Estados Unidos (EU) e Irán, esto se llevó a cabo en presencia de los líderes de los países del G7 sin la presencia de Irán, que lo firmó de manera digital.

El presidente Trump dijo que dicho Memorándum de Entendimiento (MDE), ponía fin de manera inmediata y permanente a las operaciones militares en todos los frentes, incluyendo el Líbano.

No estuvo presente ningún representante de Israel a pesar de que en el primer punto del mencionado Memorándum se incluye el fin de operaciones militares en el Líbano.

Curiosamente el Tratado de Versalles de 1918 que fue un plan de paz con rendición de Alemania, constaba esencialmente de 14 puntos al igual que el Memorándum de Entendimiento que implica una rendición de facto de EU.

Es muy importante enfatizar que el MDE de ninguna manera representa la firma de la paz de esta guerra entre EU e Israel contra Irán, es una especie de carta de intención o mapa de ruta para lograr la paz.

Steve Jermy, quien ha estudiado economía y ha sido comodoro y capitán de la marina del Reino Unido, está desarrollando su teoría “Macroenergética” con la que dice que existe una relación matemática muy estrecha, por el orden de 95%, entre el consumo mundial de petróleo y el PIB mundial, lo que significa que, si el consumo de petróleo disminuye, el PIB cae de manera casi igual.

A raíz del bloqueo del Estrecho de Ormuz, que el 28 de junio pasado cumplió 4 meses, Steve Jermy asegura que tendremos una recesión o contracción económica global aproximadamente del 5% y si el bloqueo se prolonga, podría impactar hasta un 10%, lo que equivaldría a una depresión económica mundial similar a la de 1929.

Esto no solamente lo ha dicho Steve Jermy, el mismo presidente Trump lo dijo veladamente en el Palacio de Versalles en esa reunión con los mandatarios del G7, refiriéndose a la fuerte caída de las reservas de petróleo de EU (Las cuales descendieron a su nivel más bajo desde 1983 y de otros países) y que esto iba a llevar al mundo a un gran problema económico mundial.

La apertura del Estrecho de Ormuz es algo que EU y Europa buscan y desean realmente, pero desde mi punto de vista, es un escenario muy muy difícil de lograr, debido al factor Israel y su proyecto del Gran Israel, que harán todo lo que esté en sus manos para evitar la paz y evitar el retiro de EU de la guerra que llevan en conjunto contra Irán.

Siempre he sido partidario de ver el lado positivo de la vida, por lo que creo que una situación de este tipo afectaría a todo el mundo, a unos más y a otros menos, pero considero que en caso de darse representa una gran oportunidad para quienes sepan aprovecharla.

Las claves están en que los costos de la energía se han incrementado y se incrementarán más o mucho más en un escenario extremo, lo mismo pasará con el costo de los alimentos, cada quien debe prever en función del consumo de energía en su negocio qué alternativas tiene. Y a nivel personal, observemos el consumo de energía en el hogar y su costo, también el consumo y eventual escasez de alimentos que provocará de forma indirecta esta guerra.

Esperemos lo mejor, busquemos las oportunidades, pero preparémonos para los problemas o inclusive para lo peor.

*Carlos Martínez es empresario queretano de logística y mensajería.

A veces, para saber quién gana una guerra, no necesitas un mapa. Necesitas una factura.

Porque mientras el mundo discute “geopolítica”, hay industrias queretanas, nacionales y globales que solo ven una cosa: volatilidad.

En estas dos semanas, Ormuz no ha sido solo un estrecho. Ha sido un interruptor. Y cuando un interruptor controla una parte crítica del petróleo global, se activan cinco cajas registradoras al mismo tiempo.

Primero se encarece lo más básico: mover el barril.

La agencia de noticias Reuters reportó que los costos de los superpetroleros en Medio Oriente alcanzaron máximos históricos y que la ruta Medio Oriente–China llegó a superar los 400,000 dólares por día para un VLCC.

Luego viene el segundo golpe: asegurar el viaje.

Reuters documentó un salto brutal en primas de “war risk”: de alrededor de 0.25% del valor del casco antes del conflicto, a 3% después, lo que implica un pago cercano a 7.5 millones de dólares para un petrolero típico valuado entre 200 y 300 millones.

Y cuando el seguro se vuelve impagable, pasa algo peor que la escasez: la parálisis. Reuters reportó que, tras ataques y daños a petroleros, al menos 150 barcos quedaron varados alrededor de Ormuz, con aseguradoras cancelando coberturas de riesgo de guerra.

El tercer ganador no produce petróleo ni mueve barcos. Produce información, liquidez y arbitraje.

La agencia de noticias Bloomberg reportó que las grandes casas de trading, como Vitol, Trafigura y Gunvor, están alineando hasta 7,000 millones de dólares en nuevas líneas de crédito para aguantar el juego de “margin calls” que trae un mercado con picos violentos.

Esto es clave: cuando el mercado se vuelve una montaña rusa, el ganador suele ser el que tiene dos cosas: financiamiento y capacidad de moverse rápido.

¿Y qué tan montaña rusa está el mercado? Reuters señaló que el índice de volatilidad del crudo (OVX) subió a su nivel más alto desde el inicio de la pandemia en 2020.

El cuarto ganador es viejo conocido: defensa.

Reuters reportó que ejecutivos de defensa planeaban reuniones en la Casa Blanca por la caída de inventarios tras los ataques, y que el impulso es acelerar la producción.

Días después, Reuters describió presión directa desde el gobierno para priorizar producción sobre pagos a accionistas, y hasta la posibilidad de un presupuesto suplementario de alrededor de 50,000 millones de dólares.

El costo real de una intervención no está solo en el frente. Está en el reabastecimiento. Y el reabastecimiento se traduce en contratos.

El quinto ganador es el más obvio, pero también el más matizado: productores fuera de la zona caliente.

Reuters reportó que el crudo tuvo picos intradía alrededor de 119.50 dólares y que, aun después de retrocesos, los benchmarks seguían con alzas fuertes desde el inicio del conflicto.

Y aun así, Reuters también hizo una observación interesante: las acciones de petroleras grandes no se dispararon como en otros shocks, señal de que el mercado teme que el dolor sea “corto” o muy político.

Mientras todo esto ocurre, el mercado manda una señal incómoda: hay quien apuesta a que el shock será temporal.

Reuters reportó que derivados del petróleo (opciones y futuros) están mostrando estructuras que asumen que el golpe puede ser de corta duración, con posiciones que ganarían si los precios retroceden tras el primer spike.

Y aquí está la frase que resume a los ganadores: ganan no porque “quieran guerra”, sino porque saben cobrar el riesgo.

Si te preguntas quién está ganando con esta guerra, no mires solo el precio del barril. Mira quién cobra por cada capa del miedo:

  • el que mueve el barril,

  • el que lo asegura,

  • el que lo arbitra,

  • el que fabrica el equipo,

  • el que produce lejos del fuego.

Y luego mira quién paga la factura: el que compra diésel, el que transporta comida, el que vive de un sueldo que no sube al ritmo del petróleo.

Así funciona el mundo cuando Ormuz tiembla: unos ganan por acceso y riesgo, y el resto paga en precios, inflación y tensión social.

*Gerardo Coronado Benítez es cofundador de Taskers Pro AI, empresa dedicada a democratizar la IA para emprendedores. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Valle de México (Campus Querétaro) y cuenta con un MBA con especialidad en administración de inversiones por Widener University, además de una especialidad en IA Generativa y Automatización Empresarial por la Universidad Europea de Andorra.

El lunes 2 de marzo de 2026, en la apertura de los mercados, se sintió como si alguien hubiera cambiado las reglas del juego sin avisar.

Pantallas en rojo. El crudo Brent escalando rápidamente por encima de los 82 dólares, con advertencias de Wall Street apuntando a los 100 dólares por barril. Titulares que, en tiempos normales, sonarían a película: Estados Unidos e Israel lanzan una ofensiva mayor contra Irán, Teherán cierra el Estrecho de Ormuz en represalia, y Washington anuncia escoltas militares para los buques mercantes.

Y cuando eso pasa, el mundo no entra en pánico por el romanticismo geopolítico. Entra en pánico por una razón simple: el petróleo no es un commodity más, es el “sistema operativo” de la economía.

Transporte, alimentos, logística, inflación. Todo pasa por ahí.

Si el Estrecho de Ormuz, por donde transitan alrededor de 20 millones de barriles diarios (cerca del 20% del consumo mundial), se vuelve impracticable, el precio no sube solo por “miedo”. Sube porque el mundo se queda sin ruta. El pánico logístico es real: las primas de seguros marítimos contra riesgos de guerra ya se han disparado, encareciendo los tránsitos en cientos de miles de dólares.

Entonces la pregunta lógica es: ¿Siendo Estados Unidos, cómo te metes a una guerra que puede incendiar Ormuz sin tener un Plan B energético?

Y aquí es donde Venezuela entra como prólogo.

El 3 de enero, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en Caracas. Después vino algo menos visible para el público, pero vital para el mercado: la reconfiguración del petróleo venezolano bajo control y licencias de la OFAC (como la 46A y 47).

Los números ya lo reflejaban en febrero, con exportaciones de 800 mil barriles diarios. Pero la confirmación de la jugada llegó justo ahora: este 4 de marzo, en medio del caos de Medio Oriente, PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.)  firmó nuevos contratos para suministrar crudo directamente a Estados Unidos, con el objetivo explícito de "estabilizar" el mercado mundial.

¿Esto significa que “Venezuela salva al mundo” si Ormuz se bloquea? No. Venezuela hoy no sustituye un shock de Medio Oriente en volumen.

Pero aquí aparece una lectura incómoda, y plausible: antes de patear el tablero en Medio Oriente, aseguras una palanca energética en tu hemisferio.

Con el cambio político en Caracas, el crudo que antes terminaba mayoritariamente en China (cerca del 75% en 2025) hoy se está redirigiendo mediante superpetroleros hacia Europa, India y la costa del Golfo estadounidense.

No puedo decirte que existe un memo que diga “primero Caracas, luego Teherán”. Eso sería guión de Netflix. Pero sí puedo decirte esto: la secuencia es real y los incentivos son obvios. Si Ormuz se complica, necesitas alternativas útiles para tu estructura refinadora y una palanca sobre flujos que antes alimentaban a tus competidores asiáticos.

El “espejismo del barril” es creer que esto se trata solo de cuánto petróleo hay. No. Se trata de quién define el acceso, la ruta y el precio.

Y una vez más queda claro que, en geopolítica, rara vez manda el discurso de los derechos humanos. Lo que manda, como su nombre lo dice, es la política de la geografía: rutas, recursos, alianzas y poder.

Más allá de los regímenes en turno, las piezas no se mueven por moral, se mueven por interés. Y casi siempre, detrás de cada nueva configuración, hay un cálculo económico que termina pagándose en precios, inflación y tensión social.

*Gerardo Coronado Benítez es cofundador de Taskers Pro AI, empresa dedicada a democratizar la IA para emprendedores. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Valle de México (Campus Querétaro) y cuenta con un MBA con especialidad en administración de inversiones por Widener University, además de una especialidad en IA Generativa y Automatización Empresarial por la Universidad Europea de Andorra.