El entorno digital global se enfrenta a una era de complejidad sin precedentes, impulsada por la escalada de tensiones geopolíticas, la rápida adopción de tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial (IA), y el aumento exponencial de la sofisticación del cibercrimen.
Esta situación ha resultado en que el 72% de los encuestados del Global Cybersecurity Outlook (GCO) del año 2025 [El "Global Cybersecurity Outlook 2025," es un informe de perspectivas elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con la empresa de consultoría Accenture] donde reportan un aumento en los riesgos cibernéticos durante el último año.
El incremento en el impacto de los incidentes cibernéticos está directamente relacionado con la falta de capacitación y concientización de los usuarios respecto al uso de los servicios y tecnologías de información, lo que se ve agravado por una crítica escasez de profesionales en el sector.
Uno de los principales factores que complican la gestión del riesgo es la creciente brecha de habilidades cibernéticas. Esta brecha se ha ampliado un 8% desde 2024, resultando en que dos de cada tres organizaciones reporten déficits de moderados a críticos en talento esencial. En este contexto, solo el 14% de las organizaciones tiene la confianza de contar con el personal y las habilidades necesarias para alcanzar sus objetivos de ciberseguridad.
El capital humano sigue siendo el blanco principal de ataques sofisticados. Por ello, el 74% de los CEOs globales considera que construir una cultura cibernética sólida es fundamental para integrar tecnologías de manera segura, como la IA, que automatiza y sofistica las tácticas del adversario.
ESCALADA GLOBAL
El cibercrimen está creciendo no solo en escala, sino también en sofisticación. Los tipos de ataque con mayor crecimiento y preocupación a nivel global son:
La vulnerabilidad regional en México y América Latina que refleja este reporte del foro económico mundial, indica que la complejidad cibernética ha exacerbado la inequidad cibernética entre economías desarrolladas y emergentes.
En América Latina, esta vulnerabilidad es notable: el 42% de los encuestados en la región carece de confianza en que su país esté bien preparado para responder a incidentes cibernéticos importantes dirigidos a la infraestructura crítica. Esta cifra es la más alta entre las regiones analizadas, superando a África (36%) y Asia (27%).
La experiencia regional subraya la necesidad de un cambio de mentalidad, donde la ciberseguridad se vea como una inversión crítica y no como un gasto.
Para navegar esta complejidad, se requiere un liderazgo decisivo que equilibre la inversión tecnológica con la formación y el fomento de una cultura de seguridad colectiva.
*Fernando Díaz es Cofounder & CEO de la empresa de ciberseguridad TGK.