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Los flujos hacia instrumentos de deuda y la evolución reciente de las tasas muestran que los inversionistas, más que anticipar un cambio de ciclo, se están posicionando de forma defensiva ante un entorno de desaceleración económica, inflación persistente y elevada incertidumbre global, de acuerdo con analistas.

     De acuerdo con datos de etf.com, los inversionistas inyectaron en marzo 40,100 millones de dólares en fondos cotizados en bolsa (ETFs) que replican la deuda soberana en Estados Unidos. Esto representa uno de los mayores flujos hacia renta fija en lo que va del año.

     El movimiento ocurrió en el entorno de alta volatilidad producto de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente que interrumpieron el tránsito comercial por el estrecho de Ormuz, impulsaron los precios del petróleo por encima de los 100 dólares por barril y reavivaron temores inflacionarios a pesar de un contexto de menor dinamismo económico global.

      Para los expertos, este mayor flujo de capitales hacia deuda soberana estadounidense responde a una búsqueda de calidad y liquidez, más que a una señal clara de cambio en el ciclo monetario.

      “Los flujos hacia ETFs de Treasuries reflejan una postura principalmente defensiva, concentrada en duración corta y media”, dijo Jaime Álvarez, vicepresidente de inversiones en Skandia México, en entrevista. “Más que anticipar recortes agresivos, los inversionistas buscan estabilidad y liquidez”.

      En la misma línea, Yazmín Matus, subdirectora de mercados de deuda en Valmex Casa de Bolsa, señaló que los flujos tienen un componente mixto. “Hay una búsqueda de calidad y liquidez con opcionalidad ante un eventual ajuste a la baja en tasas”, explicó.

      En México, la tendencia también se refleja en la asignación de portafolios. Las operadoras de fondos destinaron 708,014 millones de pesos, o 15.2% de sus activos, a ETFs, siendo los más demandados aquellos vinculados a bonos del Tesoro estadounidense, de acuerdo con datos recopilados por Infosel.

      Entre los instrumentos de deuda soberana estadounidense más negociados en el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) destacan los de corto plazo, utilizados como sustitutos de liquidez y en estrategias defensivas, como iShares Short Treasury Bond (SHV), iShares 1–3 Year Treasury Bond (SHY), Vanguard 0–3 Month Treasury Bill (VBIL) y Vanguard Ultra-Short Treasury (VGUS), con rendimientos de entre 1% y 4% en lo que va del año.

     Luis Gonzali, director de inversiones en Franklin Templeton México, coincidió en que el mercado no descuenta un giro abrupto en la política monetaria. “Más que un cambio en el ciclo está anticipando una ralentización”, dijo en entrevista, al señalar que aún se espera al menos un recorte de tasas por parte de la Reserva Federal este año, aunque con riesgos de que el nivel se mantenga elevado por más tiempo.

Volatilidad y rol de refugio

La volatilidad reciente en la renta fija ha puesto a prueba el papel tradicional de los bonos como activo refugio, en un entorno donde las presiones inflacionarias han mostrado mayor persistencia. Aun así, los analistas descartan un cambio estructural en su función dentro de los portafolios.

      “No consideramos que haya un cambio estructural definitivo: los bonos siguen siendo un ancla de diversificación, pero con un comportamiento más dependiente del régimen inflacionario”, dijo Matus. “El refugio ya no es automático; hoy exige mayor selectividad”.

      En este entorno, los inversionistas también han recurrido a instrumentos protegidos contra la inflación, como los Treasury Inflation-Protected Securities (TIPS). En el SIC cotizan vehículos como iShares TIPS Bond (TIP) e iShares 0–5 Year TIPS (STIP), con rendimientos cercanos a 1.8% y 1.4% en lo que va del año.

     “Su efectividad depende más del nivel de tasas reales y de las expectativas de inflación”, agregó Álvarez, al destacar que la renta fija mantiene su papel defensivo, aunque con matices.

Carry, tipo de cambio y estrategia

Aunque los instrumentos de deuda soberana local capturan el atractivo del carry [pedir prestado en una moneda de bajo interés para invertir en activos de alto rendimiento] en pesos, el componente cambiario sigue siendo un factor determinante para los inversionistas extranjeros.

     Para Gonzali, la deuda soberana mexicana continúa posicionándose como una alternativa atractiva en términos de rendimiento ajustado por riesgo, apoyada por tasas elevadas y la reciente debilidad del dólar.

     En lo que va del año, el tipo de cambio se ha apreciado 3.7%, mientras que el índice dólar (DXY) avanza 0.1%, en un contexto de moderación en los riesgos extremos derivados de las tensiones geopolíticas.

     La debilidad del dólar, impulsada también por una reducción en las expectativas de tasas en Estados Unidos, ha favorecido estrategias de carry en mercados emergentes y reforzado el atractivo relativo de la deuda en pesos.

     “El riesgo cambiario continúa limitando la entrada de capitales; en periodos de volatilidad, el tipo de cambio domina la decisión de inversión”, dijo Álvarez.

     Entre los ETFs que permiten capturar exposición a duración y posibles descensos en tasas destacan iShares 7–10 Year Treasury Bond (IEF) e iShares U.S. Treasury Bond (GOVT), aunque registran caídas de 0.14% y 0.5% en lo que va del año.

Duración: entre oportunidad y cautela

En términos estratégicos, los analistas coinciden en que los niveles actuales de tasas comienzan a abrir oportunidades, aunque con cautela.

     Gonzali se mostró a favor de extender duración, al considerar que las primas por plazo se ubican en niveles atractivos y podrían generar ganancias de capital si las tasas bajan.

     En contraste, Matus recomendó mantener una postura balanceada en la parte media de la curva, ante el riesgo de que la inflación permanezca elevada por más tiempo.

     “Si bien los niveles de tasas lucen más atractivos en términos históricos, el mercado aún podría estar subestimando la persistencia de la inflación”, advirtió la experta de Valmex. “Favorecemos una postura balanceada, evitando sobreextender duración hasta tener mayor claridad sobre la trayectoria inflacionaria”. (Fecha de publicación 6/05/2026)

FUENTE: Axis negocios

La temporada de reportes en México está por comenzar, tras un primer trimestre de 2026 marcado por los efectos del conflicto geopolítico, mayores precios de insumos clave y un consumo que se mantiene débil.

     Analistas esperan que el balance de los próximos 15 días muestre resultados modestos y mixto la atención estará centrada en la manera en que las empresas ajustan sus estrategias de costos y precios ante un entorno de consumo contenido.

     “2026 comenzó con factores significativos que han impactado a los mercados a nivel mundial, y México no ha sido la excepción. Temas geopolíticos y económicos han generado volatilidad en los precios de insumos fundamentales en ciertas industrias, por lo que estos efectos se verán reflejados en los resultados corporativos”, escribió Elisa Alejandra Vargas Anorve, de BX+, en una nota previa a la temporada.

      Las expectativas de diversos analistas apuntan a que, en promedio, las empresas que cotizan en México podrían registrar un alza en ingresos de entre 1% y 5%, mientras que el flujo operativo (EBITDA) crecería entre 5% y 12%. De cumplirse, sería el octavo trimestre consecutivo de incrementos entre las empresas que forman parte del S&P/BMV IPC, el principal índice accionario.

      Más allá de las cifras, el foco estará en el posicionamiento de las empresas frente a temas macroeconómicos, como el conflicto en Medio Oriente y los planes de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente en materia de infraestructura.

      “Lo más probable es que la atención se centre en los indicios de una recuperación del consumo --o la falta de esta --, así como en los posibles impulsos del plan de infraestructura del gobierno a nivel local, además de los comentarios de las empresas sobre las repercusiones del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán”, señalaron analistas de BBVA.

     La inflación y consumo serán palabras clave durante este periodo, con mayor relevancia para minoristas y productores de bienes no esenciales.

      “En el sector minorista mexicano, las expectativas de ventas mismas tiendas han disminuido en general durante el trimestre, con un deterioro secuencial de enero a marzo, según informan tanto los minoristas de alimentos como los de bienes no esenciales. El aumento en el precio de la gasolina, la menor conversión de remesas tras la apreciación del peso y la limitada creación de empleo formal se señalan repetidamente como obstáculos”, indicaron analistas de Barclays.

      Los efectos del reciente incremento en el precio de los combustibles acapararán la atención en el caso de aerolíneas y empresas petroquímicas, como Orbia y Alpek.

      “Alpek podría registrar su primer crecimiento de flujo operativo en 13 trimestres”, añadieron analistas de BBVA.

      En el caso de las aerolíneas, los analistas de Barclays consideran que el impacto del mayor costo del jet fuel no se reflejará por completo durante el primer trimestre, sino que podría materializarse plenamente hacia la segunda mitad del año.

      La mayoría de experto coincide en que las empresas mineras destacarán durante la temporada, ante el impulso que han tenido los metales en los últimos meses.

      “El reciente repunte en los precios de los metales debería impulsar los resultados operativos de --los grupos mineros-- Peñoles y Grupo México”, señalaron analistas de BBVA.

       Las empresas de materiales --como Cemex o GCC-- también podrían mostrar un desempeño favorable, impulsadas por factores como una mayor demanda, incrementos de precios e incluso condiciones climáticas.

       “Las condiciones climáticas favorables en los territorios de GCC deberían impulsar los ingresos y el EBITDA”, concluyeron analistas de GBM. (FECHA DE PUBLICACIÓN 20/04/2026)

El lunes 2 de marzo de 2026, en la apertura de los mercados, se sintió como si alguien hubiera cambiado las reglas del juego sin avisar.

Pantallas en rojo. El crudo Brent escalando rápidamente por encima de los 82 dólares, con advertencias de Wall Street apuntando a los 100 dólares por barril. Titulares que, en tiempos normales, sonarían a película: Estados Unidos e Israel lanzan una ofensiva mayor contra Irán, Teherán cierra el Estrecho de Ormuz en represalia, y Washington anuncia escoltas militares para los buques mercantes.

Y cuando eso pasa, el mundo no entra en pánico por el romanticismo geopolítico. Entra en pánico por una razón simple: el petróleo no es un commodity más, es el “sistema operativo” de la economía.

Transporte, alimentos, logística, inflación. Todo pasa por ahí.

Si el Estrecho de Ormuz, por donde transitan alrededor de 20 millones de barriles diarios (cerca del 20% del consumo mundial), se vuelve impracticable, el precio no sube solo por “miedo”. Sube porque el mundo se queda sin ruta. El pánico logístico es real: las primas de seguros marítimos contra riesgos de guerra ya se han disparado, encareciendo los tránsitos en cientos de miles de dólares.

Entonces la pregunta lógica es: ¿Siendo Estados Unidos, cómo te metes a una guerra que puede incendiar Ormuz sin tener un Plan B energético?

Y aquí es donde Venezuela entra como prólogo.

El 3 de enero, Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro en Caracas. Después vino algo menos visible para el público, pero vital para el mercado: la reconfiguración del petróleo venezolano bajo control y licencias de la OFAC (como la 46A y 47).

Los números ya lo reflejaban en febrero, con exportaciones de 800 mil barriles diarios. Pero la confirmación de la jugada llegó justo ahora: este 4 de marzo, en medio del caos de Medio Oriente, PDVSA (Petróleos de Venezuela, S.A.)  firmó nuevos contratos para suministrar crudo directamente a Estados Unidos, con el objetivo explícito de "estabilizar" el mercado mundial.

¿Esto significa que “Venezuela salva al mundo” si Ormuz se bloquea? No. Venezuela hoy no sustituye un shock de Medio Oriente en volumen.

Pero aquí aparece una lectura incómoda, y plausible: antes de patear el tablero en Medio Oriente, aseguras una palanca energética en tu hemisferio.

Con el cambio político en Caracas, el crudo que antes terminaba mayoritariamente en China (cerca del 75% en 2025) hoy se está redirigiendo mediante superpetroleros hacia Europa, India y la costa del Golfo estadounidense.

No puedo decirte que existe un memo que diga “primero Caracas, luego Teherán”. Eso sería guión de Netflix. Pero sí puedo decirte esto: la secuencia es real y los incentivos son obvios. Si Ormuz se complica, necesitas alternativas útiles para tu estructura refinadora y una palanca sobre flujos que antes alimentaban a tus competidores asiáticos.

El “espejismo del barril” es creer que esto se trata solo de cuánto petróleo hay. No. Se trata de quién define el acceso, la ruta y el precio.

Y una vez más queda claro que, en geopolítica, rara vez manda el discurso de los derechos humanos. Lo que manda, como su nombre lo dice, es la política de la geografía: rutas, recursos, alianzas y poder.

Más allá de los regímenes en turno, las piezas no se mueven por moral, se mueven por interés. Y casi siempre, detrás de cada nueva configuración, hay un cálculo económico que termina pagándose en precios, inflación y tensión social.

*Gerardo Coronado Benítez es cofundador de Taskers Pro AI, empresa dedicada a democratizar la IA para emprendedores. Es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad del Valle de México (Campus Querétaro) y cuenta con un MBA con especialidad en administración de inversiones por Widener University, además de una especialidad en IA Generativa y Automatización Empresarial por la Universidad Europea de Andorra.

El dinero administrado por las operadoras de fondos de inversión avanzó en enero, prolongando una tendencia positiva que se ha extendido por varios años, hasta alcanzar 4,916,920 millones de pesos (280,000 millones de dólares), 0.3% por encima de lo registrado al cierre de 2025.

     Los recursos crecieron 42% frente a enero de 2024, de acuerdo con datos de la plataforma Hub, de Infosel.

     El mercado se mantuvo concentrado, ya que BBVA Asset Management México, BlackRock México Operadora y SAM Asset Management conservaron su posición como las administradoras más grandes, al gestionar más de la mitad (53%) de los recursos del sistema. En contraste, las 10 operadoras de menor tamaño representan menos de 1% de los recursos totales del sector.

     Durante enero, 19 operadoras registraron aumentos en el valor total de los activos administrados, mientras que 11 reportaron disminuciones.

     Los avances más acelerados entre septiembre y enero fueron los de Value Operadora (12.2%), Fondos de Inversión Afirme (9.2%) y BTG Pactual Gestora de Fondos (6.5%).

     Value presentó los mayores crecimientos en su posición de Bonos de Desarrollo Federales (BONDESF), certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) y bonos municipales. Afirme registró las alzas más pronunciadas en Cetes, Bonos de Protección al Ahorro y bonos emitidos por entidades del Gobierno Federal.

     En tanto, el crecimiento de BTG fue impulsado por mayores posiciones en efectivo, fideicomisos inmobiliarios y acciones locales.

     Por su parte, las instituciones con las mayores caídas en el dinero total administrado fueron Operadora Punto (98.8%), CIFondos (22.8%) y Operadora Mifel (15%).

     Punto opera únicamente un fondo de inversión denominado AZTKG01, dedicado a deuda gubernamental. Este mes se desprendió del total de sus posiciones en Cetes y Bonos de Protección al Ahorro.

     Mifel, por su parte, eliminó sus posiciones en Bonos de Protección al Ahorro, al tiempo que redujo el valor de su inversión en Cetes y acciones locales a un ritmo de doble dígito.

     CIFondos es un caso particular, ya que CIBanco, su matriz, solicitó y obtuvo la revocación de su licencia bancaria, por lo que se encuentra en proceso de liquidación.

     Las fluctuaciones en los recursos administrados a través de fondos de inversión pueden reflejar cambios en la estrategia de los analistas y gestores, o variaciones en el precio de los activos.

     Las operadoras de fondos en México en su conjunto incrementaron 1.6% los recursos destinados a bonos gubernamentales, 2.8% los invertidos en acciones locales, 5.4% en Udibonos y 2.3% en fondos cotizados (ETFs).

     En contraste, los recursos destinados a Cetes, mercado de dinero, otros certificados bursátiles, instrumentos del Sistema Internacional de Cotizaciones y efectivo registraron caídas durante enero. (FECHA DE PUBLICACIÓN 16/02/2026)

FUENTE: AXIS Negocios

Infosel publica trimestralmente la información completa sobre la participación y movimientos de todos los fondos de inversión en acciones locales, acciones del SIC y ETFs.

Consulta el análisis del cuarto trimestre de 2025 aquí:

https://www.infosel.com/fondos-de-inversion/fondos-4t25

La primera semana de noviembre ha llegado con una mezcla de optimismo y prudencia en los mercados financieros globales. Después de meses de euforia por la inteligencia artificial y los sólidos resultados corporativos, los inversionistas comienzan a preguntarse si la fiesta puede continuar sin consecuencias.

El impulso sigue, pero el aire se enfría

Los grandes índices de Estados Unidos, como el S&P 500 y el Nasdaq, iniciaron el mes con ligeras alzas, impulsados por el desempeño de las tecnológicas y una temporada de reportes que sorprendió al alza: más del 80 % de las empresas superaron las expectativas de ganancias, según Bloomberg. Sin embargo, esa fuerza empieza a enfrentarse a un obstáculo conocido: las valoraciones. Las acciones lucen caras, los múltiplos de utilidades se estiran y los inversionistas más veteranos recuerdan que no hay crecimiento infinito, ni siquiera en la era de la IA.

La abundancia de liquidez —más de 20 billones de dólares estacionados en cuentas monetarias en EE. UU.— mantiene vivo el apetito por riesgo. Pero incluso ese colchón tiene límites si los datos macroeconómicos continúan enfriándose y la Reserva Federal se ve obligada a sostener una política más restrictiva de lo previsto.

Advertencias desde Wall Street

Esta semana, los directores ejecutivos de Morgan Stanley y Goldman Sachs lanzaron una advertencia que resonó en los mercados: podría avecinarse una corrección del 10 % al 20 % en los próximos meses. El mensaje no es de pánico, sino de realidad. Después de casi dos años de recuperación, los precios descuentan un escenario de crecimiento perfecto y una inflación bajo control, algo que en economía rara vez sucede.

Las cifras de empleo y consumo en EE. UU. empiezan a mostrar fatiga, y aunque el aterrizaje suave sigue siendo el escenario central, los signos de desaceleración son cada vez más visibles. El dólar, paradójicamente, se fortalece, complicando la situación de los mercados emergentes, incluido México, donde la paridad peso-dólar ha perdido parte del terreno ganado en meses anteriores.

Europa y Asia, entre tensiones y oportunidades

Mientras tanto, Europa enfrenta su propio laberinto. El gobierno británico prepara aumentos de impuestos y ajustes fiscales, lo que ha debilitado la libra esterlina y aumentado la incertidumbre en los mercados de bonos. En Asia, Japón continúa siendo un refugio atractivo para la renta variable, apoyado por una política monetaria más laxa y empresas con balances sólidos.

China, por su parte, busca estabilizar su sector inmobiliario y reactivar el consumo interno, aunque el impulso todavía luce frágil. El diálogo comercial con Estados Unidos ha mostrado señales de distensión, algo que los mercados globales agradecen, al menos por ahora.

Latinoamérica: resiliencia con signo de interrogación

En América Latina, los flujos de capital se mantienen estables, pero la región enfrenta los efectos del dólar fuerte y de los precios más bajos de las materias primas. México, pese a una inflación más controlada, sigue navegando entre tasas altas y un entorno de crecimiento moderado. Para los inversionistas locales, el desafío es doble: protegerse de la volatilidad global sin perder exposición a las oportunidades que surgen en activos reales y sectores defensivos.

El mensaje detrás de la volatilidad

Lo que muestra esta semana es que los mercados no están en crisis, pero sí en un punto de inflexión. El ciclo de la euforia tecnológica empieza a convivir con el realismo macroeconómico. Es una etapa donde la prudencia vale más que la audacia ciega.

Para los gestores y ahorradores, la lección es clara: mantener el equilibrio entre aprovechar las oportunidades y prepararse para los ajustes. No se trata de huir del riesgo, sino de entenderlo. Como diría Warren Buffett, “el riesgo proviene de no saber lo que uno está haciendo”. La primera semana de noviembre nos recuerda precisamente eso: los mercados no castigan la incertidumbre, castigan la falta de preparación.

*Emilio Sosa es CEO y Fundador de Mamut Capital, una Startup queretana que ayuda a las personas a invertir fácilmente con Inteligencia Artificial.

El buen desempeño de los mercados mexicanos en 2025 ha consolidado a la renta fija como el nuevo protagonista de los portafolios y en un entorno de recortes de tasas y expectativas de cambio estructural, los inversionistas han ido dejando atrás los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) para buscar valor en a más largo plazo, como los Bonos M y Udibonos.

     Estos dos instrumentos ofrecen protección frente a las sorpresas inflacionarias que puede traer consigo el ciclo de recortes de la tasa de interés, algo para lo cual      la Junta de Gobierno del Banco de México no ha quitado el dedo del renglón en sus minutas de política monetaria. Por eso, los inversionistas han aumentado su exposición en bonos de largo plazo en los Mbonos --con vencimientos de tres, cinco, siete y diez años-- y en Udibonos.

     Cuando Banco de México reduce la tasa de referencia y las tasas de interés en el mercado secundario tienden a bajar, el valor de los bonos emitidos con tasas más altas anteriormente incrementa, ya que su rendimiento supera al de los nuevos bonos con tasas menores. Por ejemplo, si un Mbono paga 10% y los nuevos bonos ofrecen 8% tras un recorte, los inversionistas estarán dispuestos a pagar más por el bono antiguo debido a su cupón superior.

     “El atractivo reciente es más un componente cíclico que estructural: el fuerte rally de la deuda de largo plazo refleja el ajuste del ciclo expansivo de Banxico, que ha reducido sus tasas de manera agresiva en los últimos 18 meses, permitiendo capturar valuaciones atractivas de tasas reales excepcionalmente altas”, explicó Ramsé Gutiérrez, codirector de inversiones en Franklin Templeton México.

      Los inversionistas tienden a preferir bonos de largo plazo --Mbonos a 10 o 20 años, o Udibonos de vencimiento prolongado--, ya que son los que más se valorizan. La apreciación del precio del bono es la principal fuente de ganancia durante un ciclo de baja de tasas, porque cuanto mayor sea su duración, más sensible será su precio a los cambios en las tasas.

     Actualmente, el Mbono a 10 años ofrece 8.71% y el de 20 años, 9.24%, de acuerdo con datos del Banco de México.

     “En el corto plazo, el ciclo de recortes genera oportunidades tácticas, pero la posición en Mbonos y Udibonos seguirá siendo relevante en los portafolios, tanto de inversionistas locales como internacionales”, dijo Juan Sebastián Restrepo, subdirector de asset management de Skandia.

     Restrepo destaca, además, que el mercado mexicano combina elementos difíciles de replicar: tasas reales elevadas, situación fiscal controlada y retornos ajustados por riesgo competitivos frente a otros mercados emergentes.

La importancia de los bonos en la cartera

Los especialistas coinciden en que la deuda de largo plazo debe ocupar un lugar central dentro de las estrategias diversificadas. Gutiérrez estima que los bonos largos podrían representar entre 20% y 60% del portafolio con horizontes mayores a cinco años, favoreciendo una exposición escalonada para evitar concentraciones excesivas.

     Para Restrepo, el valor de mantener bonos radica en “balancear duración y liquidez para capturar valor sin asumir riesgos excesivos”. En un contexto de menores tasas, aún existe margen para apreciación en los bonos de mayor duración.

      En cuanto a la protección del poder adquisitivo, los Udibonos siguen siendo clave en entornos de inflación moderada pero persistente.

     “Los Udibonos cumplen un rol defensivo, especialmente para horizontes mayores a cinco años o para inversionistas con pasivos indexados al índice de precios”, explicó Gutiérrez. Estos instrumentos, que ofrecen una tasa real adicional sobre la inflación, pagan actualmente 4.59% a 10 años y 4.45% a 20 años. Considerando la inflación, la rentabilidad efectiva alcanza 8.12% y 8.08%, respectivamente.

Ciclo de bajas tasas aún ofrece oportunidades

De cara a los próximos meses, los analistas prevén que el ciclo de recortes seguirá generando oportunidades, aunque más acotadas. “Todavía hay espacio limitado, pero real, para ganancias adicionales, particularmente si Banxico recorta más ante una desaceleración global. Lo importante es invertir según el horizonte de inversión para capturar las tasas actuales, que, aunque menores, siguen siendo históricamente altas”, agregó Gutiérrez.

     Restrepo coincidió en que aún existen oportunidades selectivas en deuda gubernamental.

     “La compresión de tasas podría continuar mientras Banxico avance en su ciclo de recortes y los flujos hacia la deuda local se mantengan estables”, dijo. “Los inversionistas deberán enfocarse en gestión activa de duración e identificar puntos de valor relativo dentro de la curva, más que en una apuesta direccional sobre tasas”. (Fecha de publicación 3 de noviembre de 2025)

FUENTE: AXIS Negocios

Grupo Televisa, proveedor de servicios de telecomunicaciones y contenidos, destacó ante sus inversionistas su estrategia media for equity como un factor positivo para su futuro que le permitirle generar nuevos clientes y le da entrada como accionista de empresas con potencial de crecimiento.

     Desde 2020 ofrece a startups una combinación de efectivo y espacios publicitarios en medios de comunicación a manera de trueque y si bien es un aspecto discreto de su estrategia, resalta de manera particular porque sucede tras años de una transformación profunda que la llevó a desinvertir negocios emblemáticos, escindir otros y ser un accionista con menos del 50% de la empresa de televisión en español más grande del mundo en la búsqueda por centrarse en las telecomunicaciones.

     “Hemos creado una gran cartera, diría yo, y cada vez más empresas se acercan a nosotros tras darse cuenta de la importancia de nuestras plataformas”, dijo durante la llamada Alfonso de Angoitia, codirector general de Televisa. “Estamos muy satisfechos con el portafolio que hemos logrado construir y seguiremos haciéndolo”.

     Televisa ha estado buscando fórmulas que le permitan incrementar sus ingresos vía publicidad. Desde que los contenidos audiovisuales se han ido refinando en internet y encuentran maneras para ser rentables de la mano de publicidad más enfocada, su potente negocio de espacios publicitarios en televisión abierta ha ido en decremento.

     Con el modelo media for equity un medio de comunicación --televisión, radio, prensa, plataformas digitales o grupos de medios integrados-- aporta espacios publicitarios a una empresa emergente. En lugar de destinar dinero en efectivo que comprometa su flujo de efectivo, escala su marca a cambio de una participación accionaria.

     En Europa hay fondos como German Media Pool o Media and Growth que consiguen espacios publicitarios en televisión, internet e incluso diarios, a cambio de un interés en empresas nuevas como Wallapop, Glovo y Jobandtalent. Un caso más similar a Televisa es el de Atresmedia Ventures, que ofrece exposición en medios españoles como Antena 3 o La Sexta.

     Entre empresas mexicanas, las estrategias de capital de riesgo tampoco son ajenas y no solo buscan retornos financieros, sino también participar en nuevos modelos y tecnologías capaces de dinamizar sus sectores.  

     Entre ellas destacan la embotelladora Arca Continental, la productora de materiales para la construcción Cemex, la panificadora global Bimbo y el gigante de consumo y comercio Femsa, aunque este último ha optado recientemente por concentrarse en sus negocios principales.

     Al inicio de la estrategia, los ejecutivos de Televisa reconocen que tenían dudas sobre la fortaleza de la televisión tradicional como palanca de su propuesta --especialmente en México--; no obstante, las startups han experimentado resultados tangibles en posicionamiento de marca y producto, por lo que continúan colaborando con la empresa.

     Entre las firmas más relevantes en las que Televisa tiene participación se encuentran el intermediario de compraventa de autos usados Kavak, la plataforma de pagos Clip y el agregador de servicios Rappi, de origen colombiano. Aunque la empresa no revela datos específicos sobre esas inversiones, es evidente que su valor ha aumentado.

     La herramienta para realizarlas es UnionBravo, vehículo que pasó a consolidarse dentro de TelevisaUnivision cuando la mexicana combinó sus activos de producción de contenidos con su socio estadounidense (y del cual ahora posee 43%), quien a su vez las reporta como inversiones de capital sin valores fácilmente determinables.

     Ese rubro alcanzó 273.8 millones de dólares al cierre de 2024, con un crecimiento de 14.7% anual, de acuerdo con el informe anual más reciente de la televisora.

     Con el paso del tiempo, las compañías invertidas se convierten en clientes recurrentes, ya que la plataforma funciona como un “embudo” de crecimiento, mientras que la toma de capital en ellas “es excelente, con una muy buena valuación”.

     “Esto se debe a la solidez de nuestras plataformas, la composición y el crecimiento de sus productos, especialmente de las marcas que se lanzan al mercado”, añadió el directivo.

     Televisa no se ha planteado la venta de estas participaciones, pero podrían representar una fuente potencial de liquidez equivalente a casi un tercio (29%) de su flujo operativo de 2024 --aunque le correspondería el 43%--, en medio de una transformación que la llevó a perder el grado de inversión crediticia por primera vez en más de dos décadas.

     Por ahora la empresa tiene ahora como prioridades la generación de efectivo y la rentabilidad, con un enfoque en clientes de “alto valor”, dejando atrás la búsqueda de expansión acelerada.

     En línea con ello, reiteró su estimado de inversiones para el año en 600 millones de dólares, cifra que se mantendrá por debajo de 20% de las ventas. Para 2026, declinó ofrecer una guía, aunque anticipó que no se acelerará el gasto de capital. (Fecha de publicación 24 de octubre del 2025)

FUENTE: Axis Negocios