La historia hídrica del Valle de Querétaro está llena de héroes y grandes historias, como la construcción del Acueducto en 1738 por Don Juan Antonio de Urrutia y Arana entre otros.
El estado de Querétaro tiene una precipitación media de 570 mm. Es un estado que, por más de 15 años, ha estado en veda hídrica, es decir, está sobreexplotado, pues se extrae más agua de la que se infiltra. Por lo anterior, la CONAGUA le ha negado un sinnúmero de concesiones para extraer agua.
Varios estudios y documentos han concluido que Querétaro carece de la suficiencia hídrica para abastecer a la muy creciente población. Ya tiene más de 30 años que se definieron los proyectos que hoy en día surten de agua al Valle de Querétaro, como el del Acueducto II, entre otros.
Es por ello que la Comisión Estatal de Aguas (CEA), en su momento, se declaró incapaz de dotar de agua a la población y de proveer de las factibilidades necesarias para dar agua al sinfín de desarrollos que proliferan. La respuesta que encontró fue otorgar concesiones para que se crearan nuevos Organismos Operadores que pudieran proveer de agua a los cientos de fraccionamientos y condominios.
Actualmente existen más de 22 Organismos Operadores que se encargan de administrar, operar y conservar los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento dentro de su área de responsabilidad. Ahí es donde muchos han encontrado su nicho de mercado. Por un lado, tienen la capacidad de tener agua barata, ya que no pagan los precios que están acostumbrados los ciudadanos y consumidores, sino que pagan los precios de la concesión que se les otorgó con la facultad o la responsabilidad de hacer crecer su infraestructura, así como invertir en mejoras significativas a la gestión hídrica. Y por otro lado cobran el agua con las cuotas definidas por el congreso del estado, y las cuales no reflejan la realidad de su infraestructura, ni con el agua y los servicios que cobran.
Sin embargo, se observa que en muy pocos casos promueven el reúso del agua. El tratamiento está enfocado principalmente en la descarga del agua a los mantos acuíferos, y se pierden los ríos o drenajes sin un aprovechamiento concreto. Esto se debe al argumento de que el agua tratada es más cara y daña las tuberías de riego de los desarrollos. Entonces, para qué usar agua tratada cuando se tiene agua potable a un costo muy reducido. También se hace poco por garantizar la calidad del agua en sus desarrollos, los cuales podrían ser pioneros en ofrecer agua de la calidad necesaria para hidratarnos y que la tomemos directamente del grifo de nuestra casa.
Asimismo, alargan el tiempo de inversión en la infraestructura solicitada por la normatividad, derivado de la falta de ocupación en sus desarrollos. Si no hay clientes que generen descargas o que compren agua, no conviene invertir en sistemas de potabilización de agua, ni en sistemas de tratamiento de agua residuales hasta que los desarrollos lo requieran y muchas veces esos proyectos no ven la luz.
Estos Organismos Operadores se han hecho poderosos en el desarrollo inmobiliario del estado de Querétaro, ya que es a través de ellos que se otorgan las factibilidades de agua para cualquiera que quiera construir. Esto los convierte en juez y parte de cada punto de la gestión del agua.
Esto no es observado por la Comisión Estatal de Aguas (CEA), que está a cargo de la gestión del agua en el Estado. Muchas veces, esto pone en riesgo que la gestión del agua a largo plazo sea un mayor reto para los queretanos, ya que estos planes son realizados a cortos y medianos plazos, mientras se sigan creciendo y vendiendo los desarrollos inmobiliarios.
Es razonable que se haya desarrollado la gestión del agua de este modo en el Valle de Querétaro, sin embargo, es tiempo para que un liderazgo tome en sus manos el crecimiento hídrico para Querétaro, ya que el panorama mundial y el desarrollo interno del país lo requieren.
En los próximos años, veremos la construcción de un tren de pasajeros que conecte Querétaro con la capital. Además, veremos instalarse un sinnúmero de empresas nacionales y extranjeras que cambiarán el panorama urbano actual.
El gobierno del estado prevé más de 150 mil millones de pesos de inversión directa en el estado en los próximos 5 años. Sin embargo, sin la infraestructura adecuada para capitalizar estas oportunidades, pueden ir perdiéndose, así que no queda otro camino que tomar conciencia de la actual gestión del agua y ejercer acciones ante las oportunidades de mejora en su manejo y administración.
Juan Francisco Bustamante Ruisanchez es Presidente y Vocero de Agua en México