El “Pay it forward” es uno de los activos de las startups y esta especial comunidad de mentores queretanos que le hace honor al emblemático Gallo, ha sabido empoderar a emprendedores locales que ya facturan millones de pesos.
Hace unos años, un par de jóvenes visionarios comprendieron que en Querétaro pasaba algo especial en el ecosistema de las startups.
Aldo Del Valle y Roberto Peñacastro (fundador de la exitosa startup queretana Leadsales) coincidían muy seguido en eventos internacionales de emprendimiento.
Después de asistir a diversos foros internacionales sobre startups, ambos decidieron pulsar el emprendimiento con alto valor tecnológico de Querétaro y organizaron un primer evento sobre levantamiento de capital de la mano de un fondo de capital de riesgo.
La convocatoria sorprendió a Del Valle y Peñacastro, ya que llegaron al evento más gente de la que esperaban e imaginaban.
“Platicando con Roby (Roberto Peñacastro) en el evento, observamos la necesidad de crear una comunidad de emprendedores en Querétaro. Unos meses rebotamos la idea y al final ejecutamos y creamos el Gallo Valley”, explicó Del Valle a MONEY QUERÉTARO.
Después se sumaron David Villa (socio de Roby) y Sergio Almaguer (fundador de Yaydoo) al emprendimiento de Gallo Valley.
Empezó como un experimento donde el objetivo fue impulsar el ecosistema emprendedor queretano, emulando a las comunidades de Silicon Valley en Estados Unidos y otros países de Latinoamérica, a los que pertenecen Aldo y Roberto.
“La idea fue hacer un grupo curado de emprendedores y compartir conocimientos, experiencias e ideas, siempre con la premisa del “Pay it forward” (cadena de favores), esto refiere a la filosofía que existe en Silicon Valley, donde emprendedores, inversionistas y operadores que ya lograron cierto éxito ayudan a otros en etapas tempranas sin esperar nada a cambio, el objetivo de estos es crear un círculo virtuoso”, explicó Aldo.

Roberto Peñacastro tiene un exitoso podcast llamado “picando piedra”.
Gallo Valley comenzó hace un lustro con un grupo de no más de 30 personas, compartiendo experiencias, conexiones, tips y las mejores rutas para mitigar los errores.
Aldo asegura que hoy son más de 200 personas y el ecosistema ha generado valiosas conexiones y alianzas con empresas y gobierno, como la de BLOQUE Centro de Innovación y Tecnología Creativa, del gobierno de la ciudad de Querétaro.
También se han creado nuevas empresas entre los miembros de Gallo Valley, se comparte información y conocimiento de alto valor de negocios, se han invertido en empresas y se ha visto el crecimiento en ventas de millones de pesos mensuales de startups queretanas.
“El plan a futuro de Gallo Valley es poder ser el go-to-community (GTC) en Querétaro para personas que quieran emprender y dar beneficios a los miembros de la comunicad como créditos en nube, descuentos en herramientas de software, crear eventos de networking y ser un semillero de startups para vincularlos con fondos de capital de riesgo”, detalló Aldo.
Una estrategia go-to-community (GTC) es un modelo de negocios centrado en el cliente. En lugar de usar embudos de ventas lineales, busca construir un ecosistema atractivo y de valor que atraiga y retenga usuarios de forma orgánica mediante la interacción, la educación y el apoyo mutuo.
El Gallo Valley es una comunidad muy reservada (en lo público) debido a que las mentorías de todos sus integrantes son voluntarias y el tiempo de todos vale dinero.
“Los emprendimientos de esta comunidad son exitosos, escalables y con alto valor tecnológico, el asesoramiento es riguroso y selectivo”, dijo un miembro de esta comunidad que explicó que Gallo Valley tiene un bajo perfil debido a que busca alta rentabilidad, calidad y no cantidad.
En Monterrey existe el “Cabrito Valley” y también buscan empoderar a las startups de esa localidad bajo la misma lógica del “Pay it fordward” que implementa Gallo Valley, y que hasta el momento, ha impulsado a decenas de startups queretanas.