El dinero que mandan mexicanos radicados en el extranjero a sus familiares ubicados en México, recursos conocidos como remesas, se han constituido en una importante fuente de capitales para la economía mexicana.
Tan sólo en 2024, ingresaron remesas por un valor superior a los 64 mil 750 millones de dólares, lo que representa la mayor cifra histórica reportada. No obstante, el volumen implicó un aumento de 2.32 por ciento respecto al monto registrado en 2023, es decir, la menor tasa desde 2013, cuando cayeron 0.8 por ciento, de acuerdo con datos del Banco de México (BANXICO).

Para dimensionar la valiosa aportación de las remesas en la economía mexicana, cabe mencionar que mientras las divisas por visitantes internacionales a México sumaron 30 mil 246 millones de dólares en 2024 (según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI), los recursos por concepto de remesas duplicaron dicha cifra.
Así, durante los últimos 20 años, los capitales que mandan mexicanos a sus familiares radicados en México han aumentado su importancia en la economía mexicana. Según un estudio de Banamex, resulta que al comparar las cifras de remesas de 2023 con las de 2010, se observa mayor participación de dichos recursos en varios indicadores: En el PIB, la participación pasó de 2.0 a 3.6 por ciento.

“Sin duda, las remesas constituyen un complemento importante de los ingresos de los trabajadores”, destaca el estudio de Banamex.
Querétaro, las remesas y Trump
La importancia de las remesas en las distintas entidades federativas del país es heterogénea, derivado del tamaño de migración que personas que reporta el estado, el volumen de la economía local así como el desempeño del mercado laboral. Con ello, resulta que en Chiapas, Guerrero y Zacatecas, las remesas cobran mayor importancia en los ingresos de los hogares, al representar 52.7 por ciento, 50.8 por ciento y 47.7 por ciento, respectivamente, del total de la nómina en cada una de estas entidades.
“Así, los recursos generados fuera del país por los trabajadores de estas entidades o con vinculo hacia ellas equivale a la mitad de lo producido por toda la población ocupada que habita en los estados”, destacó Banamex.

A pesar de los datos favorables en materia de remesas, lo cierto es que a raíz del regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y sus políticas migratorias, además de una perspectiva de debilitamiento del mercado laboral estadounidense, apunta a un deterioro en los flujos de las remesas a México, pues podría limitar la migración, y desincentivar aún más la contratación de migrantes indocumentados.
Con ello, la pregunta es ¿Qué tanto afectará esa situación a los diferentes estados del país? En ese sentido, en tres entidades federativas, las remesas representaron más del 10 por ciento del tamaño de la economía local: Chiapas (16 por ciento); Guerrero (13.8); Michoacán (10.9); y Zacatecas (10.6 por ciento).
En el caso de Querétaro, resulta que las remesas como proporción de su PIB representan apenas uno por ciento y sólo constituyen dos por ciento del total de las remesas que ingresan a México.

Asimismo, dichos recursos apenas representan 16.8 por ciento del tamaño de la nómina salarial que reporta Querétaro (con datos al 2023), muy lejos del 52.7 por ciento registra Chiapas o del 50.5 que alcanza en Guerrero.
Es claro, la economía Querétaro sería de las menos afectadas a México por flujo de remesas ante políticas y amenazas de Donald Trump en materia migratoria.
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