En la región de El Bajío y Occidente, conformada por los estados de Jalisco, Colima, Nayarit, Michoacán, Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, Zacatecas y Querétaro, el uso de tarjeta de créditos bajó en los últimos tres años, a diferencia del incremento que mostraron el resto de las zonas socioeconómicas del país, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),
En este sentido, según los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF-2024), durante el 2023, el 35 de cada 100 personas de la zona de El Bajío y Occidente contaban con algún tipo de crédito (hipotecario, de consumo, nómina, o automotriz, por ejemplo).

Sin embargo, tres años después (en 2024), el dato bajó a 33 habitantes por cada 100, lo que significa un descenso de dos personas en dicho periodo.
El dato adquiere mayor dimensión porque en las restantes regiones en las que el INEGI fraccionó el país para el desarrollo del estudio se reportaron avances.
Así, por ejemplo, en el caso de la zona Ciudad de México, el número de personas con créditos pasó de 28 a 40 de cada 100 individuos, del año 2021 al 2024, lo que representó el mayor incremento entre las seis zonas del análisis. Otro caso relevante fue la zona Sur (Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Yucatán, Campeche y Quintana Roo), en donde el dato pasó de 28 personas a 30 respecto a la porción de población que utiliza créditos, pese a los grandes rezados socioeconómicos que reporta frente a la región Occidente-El Bajío.

¿Y a nivel nacional como la inclusión financiera?
Si bien en los últimos nueve años aumentó la población mexicana que utiliza productos financieros, lo cierto es que entre hombres y mujeres se registró un desempeño desigual.
De acuerdo con los resultados de la ENIF 2024, en 2024, el 76.5 por ciento de la población en México contaba, con al menos, un producto financiero: Crédito automotriz, hipoteca, cuenta de ahorro, afore, seguro de auto, gastos médicos mayores, entre otros. En 2015, el dato fue de 68.4 por ciento.

Es decir, mientras que en 2015, 69 mexicanos utilizaban algún producto financiero, para final de 2024 el dato subió a 77.
De manera específica, resultó que el porcentaje de población femenina con, al menos, un producto financiero pasó de 65.4 por ciento en 2015 a 72.8 por ciento en 2024, lo que implicó un crecimiento de 7.4 puntos porcentuales.
En tanto, la porción de población masculina con, al menos un producto financiero, aumentó de 71.7 a 80.9 por ciento de 2015 al 2024, lo que significó un alza de 9.2 unidades.

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