El jueves 11 de julio de 2026, cuando sea el partido de inauguración de la Copa Mundial de la FIFA, el Estadio Azteca será el primero en la historia que albergue encuentros de tres copas del mundo diferentes. Cuando ese día llegue, Grupo Ollamani, la empresa dueña del estadio, del Club América y de otros activos que antes pertenecían a Grupo Televisa, ya habrá invertido mucho dinero y sacrificado ingresos.
Como parte del financiamiento que Ollamani, empresas de la que Emilio Azcárraga es presidente y el principal dueño, obtuvo para remodelar el estadio a cambio de ciertos derechos y beneficios, entre ellos modificar el nombre del recinto a Estadio Banorte.
La perspectiva es alentadora para Grupo Ollamani; sin embargo, atraviesa un periodo de presión financiera debido a las obras de modernización han reducido las utilidades y mermado ingresos clave de su segmento de futbol.
En el segundo trimestre de 2025, Ollamani destinó 331.6 millones de pesos (18 millones de dólares) a inversiones en su negocio de futbol, lo que representa un aumento de 333% frente al mismo lapso del año anterior. La mayor parte de ese capital se canalizó a las mejoras que exige la FIFA para los estadios sede del Mundial.
La empresa también dueña de la casa de apuestas Play City advirtió que la remodelación “podría ocasionar afectaciones en la operación del Estadio Banorte durante el periodo que dure la remodelación, limitando la disponibilidad del estadio o la capacidad de aficionados que puedan acudir a diversos eventos”. Y claro que le afectó.
Las reformas contemplan la sustitución del césped por uno híbrido, equipado con más de 200 cámaras para optimizar la absorción de agua y la inyección de aire. También se construirán 7,120 metros cuadrados de “hospitality zones” y se instalarán 2,200 metros cuadrados de pantallas LED, junto con una red de conectividad a internet de nueva generación.
En áreas de competencia, se renovarán los vestidores de jugadores y árbitros, las zonas médicas, la sala de prensa y la zona mixta, entre otros espacios.
“El eje central de la modernización del Estadio son las personas que lo visitan”, dijo Félix Aguirre, director general del Estadio Banorte. “Nuestro principal objetivo es mejorar de manera sustancial su experiencia en todos los sentidos. Asimismo, incrementaremos la capacidad del recinto, para que un mayor número de personas puedan gozar de los más grandes eventos deportivos y de entretenimiento en nuestro país”.
El cierre temporal del estadio ha significado para Ollamani la pérdida, al menos por ahora, de ingresos derivados de la organización de conciertos y eventos especiales. Este golpe se suma al cambio de sede del Club América, que desde la temporada 2024/2025 disputa sus partidos como local en el avejentado estadio Ciudad de los Deportes.
Con capacidad para 36,681 personas --el 59% de los 83 mil asientos del Estadio Banorte--, el recinto temporal ha reducido de forma significativa la asistencia promedio a los partidos del equipo.
En la última temporada en el Banorte (2023/2024), el América convocó a 649,367 espectadores en 17 partidos de temporada regular, con un promedio de 38,198 por juego. En su primer torneo en el estadio Ciudad de los Deportes, la cifra cayó a 343,706 aficionados en el mismo número de encuentros, un promedio de 22,914 por partido, lo que representa una baja de 40%.
El menor aforo también ha impactado la venta de boletos y consumos dentro del estadio, reduciendo los ingresos del club.
En paralelo, el América ha registrado un déficit en su balanza de transferencias en las últimas dos temporadas, al invertir más en fichajes de lo que ha ingresado por ventas. En 2024/2025, el valor de mercado de las incorporaciones alcanzó los 28 millones de dólares, de acuerdo con el portal Transfermarkt, con nombres como Erick Sánchez, Víctor Dávila, Rodrigo Aguirre y Cristian Borja, frente a salidas por 19 millones de dólares.
Para 2025/2026, el club contrató a Isaías Violante, Alexis Gutiérrez y José Raúl Zúñiga, considerados refuerzos de bajo perfil. Las bajas de Diego Valdés y Cristian Calderón no generaron ingresos, al salir libre o cedidos.
“La rentabilidad se desplomó, impulsada por un apalancamiento operativo negativo y un aumento en los gastos de venta, generales y administrativos, totalmente atribuible a las operaciones de futbol”, indicaron analistas de Grupo Bursátil Mexicano (GBM). “La utilidad neta reflejó el deterioro del rendimiento operativo y se vio presionada aún más por los elevados gastos por intereses y las dificultades cambiarias”.
Pese a este panorama, Ollamani apuesta a que el Mundial de 2026 marque un antes y un después en su desempeño. De acuerdo con KPMG, el evento podría generar una derrama económica cercana a los 3,000 millones de dólares para México, impulsada por la llegada de más de cinco millones de visitantes.
“Las inversiones estratégicas en infraestructura [deportiva y civil] no solo satisfarán la demanda del certamen, sino que también convertirán a México en un destino atractivo para futuros eventos y visitantes”, apuntó la consultora.
La modernización del estadio también respalda nuevas oportunidades de monetización para Ollamani. “Águilas sigue siendo uno de los activos futbolísticos más atractivos que cotizan en bolsa a nivel mundial”, destacó GBM. “El reciente anuncio de un acuerdo de derechos de nombre para el estadio con Banorte valida el potencial de monetización de sus activos inmobiliarios y añade una nueva fuente de ingresos recurrentes”.
Al comparar el alza de 34% en lo que va de 2025 de las acciones que cotizan bajo el nombre AGUILAS superan a otros clubes de talla mundial como Borussia Dortmund (14.8%), Lazio (-19.4%), Juventus (-4.3%), Ajax (+1.3%) o Manchester United (+1.2%).
A esto se suma la posibilidad de unificar la venta de derechos de transmisión de la Liga MX en México y Estados Unidos, lo que podría incrementar el valor de los partidos del Club América y, con ello, los ingresos de Ollamani.
“Esto se suma a los sólidos flujos de caja libres del negocio de casinos y a las perspectivas de crecimiento en las operaciones de fútbol, donde la renovación de los derechos de transmisión podría generar mayor valor”, señaló GBM.
Una vez concluida la remodelación, la empresa espera recuperar la organización de conciertos y espectáculos masivos. En 2022, Bad Bunny recaudó 10.5 millones de dólares por solo dos conciertos en el entonces Estadio Azteca, mientras que, en 2024, Karol G atrajo a más de 240 mil asistentes en tres fechas.
De acuerdo con Live Nation, la empresa más poderosa en la organización de eventos masivos a nivel global, México es ya el tercer mercado musical más grande del mundo.
“Estas inversiones no solo mejorarán la experiencia del aficionado, sino que tratarán de reposicionar lo que antaño era únicamente un estadio como un centro de entretenimiento multifuncional, de manera que ahora puedan albergar una mayor variedad de actividades durante todo el año”, remató KPMG.